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ISSN 2661-6904
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Calidad de enseñanza desde el punto de vista
de los estudiantes de enfermería
Teaching quality from the point of view
of nursing students
Yrlanda Marchan
1
, Zaydi Daviana Gutiérrez Berríos
2
, Ana Teresa Berríos Rivas
3
.
1
Licenciada en Enfermería. Docente Agregado de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado.
Barquisimeto Venezuela. imarchan@ucla.edu.ve
2
Licenciada en Enfermería. Docente del Instituto de las Américas. Consultora de Seguros-Salud S.A. Quito
Ecuador. daviana_15@hotmail.com
3
Licenciada en Enfermería, Dra. en Educación. Magister en Educación Mención Ciencias de la Salud.
Especialista en Medicina Crítica Pediátrica. Docente investigadora de la Universidad Centroccidental Lisandro
Alvarado UCLA. Barquisimeto Venezuela. https://orcid.org/0000-0002-0101-176X aberrios@ucla.edu.ve
Resumen: La investigación se ubicó en la modalidad de campo, con enfoque descriptivo y de
diseño no experimental, transversal. Su objetivo fue determinar la calidad de enseñanza según
la opinión de los estudiantes del octavo semestre de la carrera de enfermería de la Universidad
Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA). La población estuvo conformada por 47
estudiantes, a quienes se les aplicó instrumento tipo cuestionario con escala tipo Likert, y con
treinta y cinco (35) ítems. El análisis y tabulación de los datos se realizó a través del uso del
paquete estadístico SPSS 12.0 para Windows. Los resultados se presentaron en tablas, las cuales
permitieron concluir que la calidad de la enseñanza oscide regular a buena. En consecuencia,
se recomendó promover encuentros y reflexionar sobre la enseñanza que se imparte, y donde
se permita oír la voz de docentes y estudiantes en sus necesidades del día a día, en sus demandas
de ayudas para los problemas y situaciones del hecho educativo. Justo es reconocer y hacer
visible su existencia y que se necesita darle solución. De igual forma, promover el diseño de
ambientes saludables que incorpore principios ergonómicos y ambientales, de modo que el
estudiante sienta bienestar físico. Además, se considera la mejora de la ventilación e
iluminación de las áreas de clase, el establecer estrategias que favorezcan la seguridad interna
de la institución, y repensar las instituciones de educación universitaria, especialmente al
Decanato de Ciencias de la Salud, como escenario donde se promueva la convivencia y el
respeto mutuo.
Palabras Claves: Calidad, enseñanza, estudiantes, enfermería.
Abstract
The research was located in the field modality, with a descriptive approach and a non-
experimental, transversal design. Its objective was to determine the quality of education
according to the opinion of the students of the eighth semester of the nursing career of the
Central Western University Lisandro Alvarado (UCLA). The population was made up of 47
students, to whom type instrument was applied questionnaire with Likert scale, and with thirty-
five (35) items. The analysis and tabulation of the data was carried out through the use of the
statistical package SPSS 12.0 for Windows. The results were presented in tables, which allowed
us to conclude that the quality of teaching ranged from good to regular. Consequently, it was
recommended to promote meetings and reflect on the teaching that is taught, and where it is
allowed to hear the voice of teachers and students in their day-to-day needs, in their demands
for aid for the problems and situations of the educational fact. It is fair to recognize and make
visible its existence and that it needs to be solved. Similarly, promote the design of healthy
environments that incorporate ergonomic and environmental principles, so that the student feels
physical well-being. In addition to considering the improvement of ventilation and lighting in
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class areas. Establish strategies that favor the internal security of the institution, and rethink
university education institutions, especially the Health Sciences Deanship, as a scenario where
coexistence and mutual respect are promoted.
Keywords: Quality, teaching, students, nursing.
Introducción
Las percepciones sobre calidad en la educación tienden a ser muy subjetivas y a depender
de intereses personales. Desde los estudiantes que cuentan con diferentes aspiraciones, los
académicos que buscan que la educación sea conforme a su conocimiento, y las instituciones
educativas que buscan egresar profesionales capacitados para realizar bien su trabajo. Sin
embargo, el profesorado condiciona su actuación de acuerdo a lo que el estudiante percibe de
él, por tanto, considera las percepciones y expectativas de él (Carbajal, 2007).
Por su parte, desde la perspectiva de la universidad como un sistema organizativo (racional,
natural o abierto) y el logro de la calidad (rendimiento), está determinado por las acciones
individuales como por la interacción de los individuos con sus unidades organizativas. En
consecuencia, es totalmente reduccionista el aproximarse a la evaluación de la calidad a través
de la evaluación individual de los agentes. Es necesario un análisis del rendimiento
institucional, así como de los factores organizativos y ambientales que contextualicen posibles
y posteriores análisis individuales (Carbajal, 2007).
Sobre este particular, Lago, López, Municio, Ospina y Vergara (2013), destacaron que la
calidad es el resultado de comparar las expectativas con la percepción del servicio recibido”
(p.37). La medida de la calidad está en la satisfacción de las personas y en el valor de lo que
reciben. La efectividad, como relación entre las necesidades sentidas y los resultados percibidos
es la única escala válida para medir la calidad. El éxito de los programas o de las organizaciones
radica esencialmente en responder a la maximización de esta proporción (Lago et al., 2013),
Ante lo expuesto, es importante destacar que conceptualmente la calidad está definida por
dos posturas importantes: desde el punto de vista objetivo y desde lo subjetivo, donde lo
objetivo concierne a lo cuantificable, verificable con algún estándar, descriptor o indicador
previamente determinado, y lo subjetivo, se refiere al valor que le dan las personas a lo que
responde a sus deseos, a su deber ser y a la comparación de sus expectativas con su propia
percepción de la realidad (Lago et al., 2013). En este sentido, la calidad se convierte en una
determinación del ser, que se refiere no solo a la materia sino principalmente al ser mismo de
las cosas, a sus caracteres psicológicos y espirituales (García, 2012).
Por otra parte, desde el ámbito educativo la calidad se puede definir como “el modo de ser
de la educación que reúne las características de integralidad, coherencia y eficacia” (García,
1991, p. 10). De allí, que hoy día, se reconozca la importancia de establecer indicadores que
permitan evaluar la calidad de la educación a nivel universitario, así como también, garantizar
y generar evidencias de una enseñanza eficaz (Devlin y Samarawickrema, 2010; Glenn et al.,
2012). Esta situación, ha conllevado a que la educación superior sea objeto de variadas
investigaciones, informes y reportes, los cuales convergen en determinar el tema de la calidad
como uno de los principales desafíos del sistema educativo. Específicamente, la noción de
calidad se mueve en un amplio espacio que se relaciona con las propiedades que tiene un
determinado producto y que lo posiciona en mejor lugar respecto a otros, pero este
posicionamiento, se relaciona con los valores que se le asignen y asocien a esas propiedades,
es decir, a las expectativas y satisfacciones que generan en las personas (Lago et al., 2013).
De acuerdo a Guzmán (2011), “una enseñanza de calidad en educación superior debe
cambiar la manera de cómo los estudiantes comprenden, experimentan o conceptualizan el
mundo que les rodea” (p.130). Por otra parte, destacaron que la excelencia en la enseñanza es
compleja y difícil de alcanzar, dado que tiene que ver con la pericia con la que el docente maneje
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los contenidos y las técnicas metodológicas, así como sentirse partícipe en el valor de la
empresa educativa y en querer alcanzar conjuntamente resultados de calidad. No obstante,
ignorar el grado de satisfacción social sobre los servicios que las universidades ofrecen, es una
postura absurda que no ayuda a mejorar, sino que se corre el riesgo de potenciar otras
organizaciones alternativas que planifican y llevan a cabo la formación del estudiantado con
procedimientos más satisfactorios.
En todo parece existir un amplio consenso sobre la necesidad de que cualquier institución
social debe ser parte de un continuo proceso de mejora, el cual permita expresar con mayor
pertinencia demandas y exigencias sociales. Es así, como las demandas de la nueva economía
global, los gestores en el sector universitario están buscando nuevos caminos de dirigir y
mejorar la calidad de la enseñanza superior. Para ello, deben conocer la valoración de la calidad
de servicio que se presta y sumergirse en un proceso de mejora continua que les permita estar
siempre abiertos a nuevas maneras de trabajar, más adecuadas y acordes con los tiempos
actuales.
Desde esta perspectiva se entiende a los centros educativos como una unidad que se
conforma por dos elementos principales: a) El sistema organizativo: constituido por todos los
procesos de comunicación e intercambios comunicativos que subyacen en el funcionamiento
de la institución educativa (conversaciones formales e informales, información objetiva y
subjetiva, actitudes, comentarios directos e indirectos, entre otros), que ésta, en su devenir
produce, y que contiene los elementos esenciales del clima social. b) Y el entorno del sistema
organizativo, que comprende a todos los que forman parte de la organización educativa
(miembros de los equipos directivos de los centros, alumnado, ex-alumnos, familias,
docentes...), así como los recursos que permiten y mantienen el funcionamiento del centro
educativo (infraestructura, materiales, recursos tecnológicos, reglamentos, etc.).
Así pues, el entorno del sistema educativo considera a las personas, objetos y elementos
entre los que se desarrollan los procesos que van a constituir el sistema organizativo, y con él,
el clima del centro. Cabe señalar entonces, que todo lo que produce el sistema educativo, todo
circuito relacional, todo intercambio comunicativo, toda actividad del sistema, se sostiene en
estructuras, que por haber nacido en él y para él, le otorgan identidad, soporte y estabilidad a
su funcionamiento (Guzmán, 2011).
Igualmente, un sistema organizativo posee también estructuras que permiten a los
acontecimientos comunicativos (los elementos del sistema) constituirse en referencia no sólo
del suceso anterior, sino también en referencia de otros sucesos del presente o del pasado; o
incluso a sucesos que aún no han ocurrido y puede que nunca ocurran, es decir, que no son
sucesos propiamente dichos sino tan solo expectativas respecto a lo que podría ocurrir. Las
estructuras no son materiales, no vinculan objetos entre sí, sino símbolos. Los símbolos
contienen significados sobre los que una organización ha alcanzado algún grado de consenso
(López Yánez, 2002).
Es por ello, que con la evaluación de la calidad de la enseñanza se busca contribuir al
desarrollo del sistema de gestión de la calidad de la organización. La cual, en rminos
generales, es el resultado de comparar lo que el cliente (estudiante) espera de un servicio con
lo que recibe. En consecuencia, para el desarrollo de la presente investigación se plantearon las
siguientes interrogantes: ¿Cómo es la calidad de enseñanza desde el punto de vista de los
estudiantes del octavo semestre de la carrera de Enfermería de la Universidad Centroccidental
Lisandro Alvarado, según la dimensión educativa, ambiente físico y recursos materiales?.
Marco Teórico
La calidad se ha convertido en un factor imprescindible para la continuidad de la empresa a
largo plazo. Esta situación se ha traducido en un incremento importante del número de
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organizaciones que han implantado sistemas de calidad total o que han obtenido certificaciones
de calidad. En el caso de las universidades, la mejora de la calidad de sus actividades es uno de
los retos más importantes que actualmente deben afrontar todos los agentes implicados en la
educación superior y, en especial, los responsables de su dirección y gestión (Freire y Teijeiro,
2010).
En este sentido vale destacar, que de acuerdo al glosario internacional desarrollado por la
Red Iberoamericana para la Acreditación de la Calidad de la Educación Superior (RIACES,
2004), definió a la calidad como el “grado en el que un conjunto de rasgos diferenciadores
inherentes a la educación superior cumple con una necesidad o expectativa establecida” (p.20).
Es así, que conocer mo perciben los estudiantes el proceso educativo o parte de él, deriva
resultados que pueden ayudar a mejorar la comprensión del funcionamiento interno
universitario. Específicamente, este estudio considera la opinión de los estudiantes como factor
de gran relevancia, por tanto, se centra en la perspectiva que estos actores tienen de la
docencia universitaria, ambiente físico y recursos materiales, todo ello, con el propósito de
llevar a la práctica las mejoras del sistema.
En lo atinente a la mejora, se buscan mejores métodos de trabajo y procesos organizativos a
partir de una constante revisión de los mismos, con objeto de realizarlos cada vez mejor. Las
mejoras se conciben de forma continua (sin fin) y en incremento. Ésta es guiada no sólo por el
propósito de proveer una mayor calidad, sino también por la necesidad de ser eficaz. En
consecuencia, para dar cumplimiento a lo anteriormente expuesto, a la misión educativa y a la
satisfacción de las necesidades de los educandos, las instituciones universitarias, hacen
esfuerzos significativos para lograr una mejora continua, no sólo en el ámbito de los servicios,
sino también en relación al ambiente académico en el que se lleva a cabo el proceso de
enseñanza-aprendizaje.
En consecuencia, la enseñanza ha recibido una atención creciente en el proceso de
evaluación llevado a cabo en los últimos años en las universidades. Por tanto, enseñanza
universitaria no se entiende como la docencia ejercida por un profesor, sino el conjunto de
actividades y servicios desarrollados por una institución universitaria y orientados a la
formación de graduados (Guzmán, 2011). Es decir, la dimensión docente de la universidad no
se limita a la actividad que hace un profesor en concreto dentro de un aula, sino que implica la
actuación de una serie de individuos que, en función de ciertos objetivos más o menos
explícitos, toman decisiones sobre lo que se va a enseñar, el modo de enseñarlo, así como las
personas y medios encargados de hacerlo.
Así, la universidad establece en primer lugar la oferta académica (planes de estudio relativos
a los títulos y cursos que ofrece) en relación a los cuales obtiene una demanda de alumnado de
determinadas características (input). En un segundo momento, la institución organiza la
enseñanza y desarrolla una serie de actividades a fin de que la demanda aceptada adquiera los
conocimientos y habilidades correspondientes (procesos).
Finalmente, fruto de estos procesos y actividades se obtienen unos resultados tanto a nivel
de los sujetos como de la propia institución (producto). Todo lo cual se realiza, a su vez, en una
organización específica (con una cultura e infraestructura determinada) que envuelve e influye
no sólo la concepción de la docencia sino también el proceso de producción (contexto). Estos
componentes quedan reflejados en la siguiente tabla.
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Tabla 1. Componentes de la unidad académica a nivel institucional
CONTEXTO
INPUT
PROCESO
PRODUCTO
Condicionantes de
la institución
Características de
las enseñanzas a
evaluar
Variables relativas a
los procesos de ense-
ñanza - aprendizaje
Evaluación de los
resultados
Infraestructura:
• Recursos
• Alumnado
• Profesorado
Cultura
Organizativa
Reconocimiento
social de las
enseñanzas.
Prestigio del
profesorado.
Nivel de entrada
de los alumnos.
Adecuación de
edificios e
instalaciones
Dotaciones y
equipamientos
necesarios
Organización de la
docencia.
Elaboración de
programas.
Actividad docente
en el aula.
Actividades
académicas fuera
del aula.
Rendimiento de los
alumnos:
• Durante la
enseñanza
• Al finalizar los
estudios
• A largo plazo
Resultados a nivel
institucional:
• Sobre eficacia
• Sobre eficiencia
Cambio Institu-
cional.
Fuente: De Miguel (1999) Plan Nacional de Evaluación de la Calidad de las Universidades Problemas y
Alternativas.
Así pues, la enseñanza se incluye en un contexto institucional más amplio en el que la
actividad docente está influida por la incidencia de otros componentes con los que interactúa a
distintos niveles. Cada uno de estos componentes de la docencia son administrados dentro de
la institución universitaria a través de una serie de unidades básicas de gestión, las cuales, se
definen como los elementos constituyentes más pequeños de las instituciones académicas con
responsabilidad propia, y que atañen a la política académica y presupuestaria. En síntesis, desde
la perspectiva interna la función docente en una universidad se puede estructurar en una serie
de aspectos o componentes que intervienen en los procesos de enseñanza y en una serie de
órganos e individuos encargados de gestionar estas enseñanzas (De Miguel, 1999).
En lo que respecta a los métodos, González, Recarey y Fernández (2007), destacaron que:
“Estos desempeñan un papel esencial en el proceso de enseñanza y de aprendizaje
para garantizar el logro de los objetivos que se proponen; sin embargo, las formas
de organización son el componente integrador del proceso en el que están presentes
y se concretan tanto los métodos como el resto de los componentes de dicho
proceso. Por su parte la práctica clínica, constituye la forma principal de enseñanza-
aprendizaje que contribuye a la educación y el entrenamiento del futuro profesional.
Mediante esta forma de organización, el estudiante profundiza en los
conocimientos, hábitos, habilidades y modos de actuación; se intensifica la
responsabilidad personal en el cuidado de la familia y la colectividad, tanto de
enfermos, sanos o con riesgo, para alcanzar finalmente los objetivos educativos e
instructivos del plan de estudio” (p.45).
Vale destacar, que el desarrollo de la práctica clínica de enfermería exige por parte de los
docentes, un compromiso y juicio consciente que se manifieste en actos concretos. Además,
debe representar un ideal moral, que trascienda el acto y que vaya más allá de la acción, que
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produzca actos colectivos para la profesión con consecuencias importantes para la civilización
humana.
Quienes planifican y desarrollan el acto docente deben ser modelos a imitar, lo que a su vez
lo convierte en un poderoso reforzador de los estudiantes. Lo que genera, estudiantes que
reflejan conductas asumidas por el profesor, predominando el clima del aula (distensión-
tensión, aceptación-rechazo, libertad o coerción), en correspondencia con actitudes positivas o
negativas respectivamente (Durante, 2012).
En este contexto, el ambiente constituye un factor que propicia interacciones sociales o
dinámicas de una organización, y crean una atmósfera de bienestar en una situación
determinada. Los seres humanos buscan tanto el confort psicológico como el físico, y la
sensación de bienestar personal influye en la productividad, creatividad y el compromiso. Si la
gente no está confortable y no perciben la sensación de bienestar fácilmente se distraen. Por
tanto, se necesita considerar primeramente que las personas se sientan bien, para liberar a su
cuerpo y mente para el aprendizaje (Espinoza y Rodríguez, 2017).
De igual modo, los ambientes saludables incorporan principios ergonómicos y ambientales.
Un enfoque ergonómico abarca el ambiente y la adecuación de éste con las actividades
humanas. Se incluyen también, recorridos bien planeados que faciliten el acceso a equipos y
suministros, mobiliario fácilmente movible; Debido a las diferencias en las dimensiones
humanas, mesas y sillas deben ser ajustables. Los instructores y estudiantes deben sentirse
animados para levantarse, moverse alrededor, y que prevengan lesiones (Espinoza y Rodríguez,
2017).
De igual forma, el ambiente de aprendizaje es un factor fundamental, para que los estudiantes
se apropien del conocimiento. Cada cerebro se organiza de manera única, por lo tanto, el espacio
para el aprendizaje debe ser variado, tanto para el docente como para el estudiantado. El espacio
debería ser tan fluido de manera que pueda acomodarse diferentes estilos de aprendizaje y
enseñanza con el mínimo de esfuerzo. En consecuencia, considerar espacios estimulantes atraen
a la gente y dispara el pensamiento creativo. Hacen posible la motivación responsable de
docentes y estudiantes, además de experiencias multisensoriales, visuales, táctiles, auditivas y
cinestésicas, que estimulan a las personas influyendo en la memoria y la interiorización de
información (Espinoza y Rodríguez, 2017).
Es importante que las instituciones de educación universitaria también estimen la creación
de espacios de uso individual; no necesariamente con compartimientos, una silla girada puede
indicar el deseo de privacidad. Al crear oportunidades y espacios para tener tiempo para pensar
en privado, empleando paneles, cortinas plegables, plantas, entre otras.
Sobre este particular, Farías (2012), consideró que espacios adaptables ayudan en las
actividades de las personas para el cambio. Por tanto, los espacios para el aprendizaje necesitan
mantener el paso ante la variedad de estilos de aprendizaje y enseñanza(p.25). Planear la
manera de tomar una simple área y transformarla de un espacio de lectura en un espacio para
un pequeño grupo, y en un amplio espacio para debate.
El movimiento de personas y mobiliario para diferentes ambientes de aprendizaje requiere
espacios adecuados. Regularmente se encuentran disposiciones espaciales que impiden el
movimiento, también las áreas de circulación reducen la oportunidad de interacción. Si la
disposición del espacio no propicia la movilidad entonces la diversidad de aplicación de
métodos de enseñanza y aprendizaje se vuelve imposible. Análogamente, los ambientes de
aprendizaje deberían permitir a los estudiantes y educadores personalizarlos.
El espacio debería percibirse confortable en una variedad de arreglos y para una variedad de
personas. Un espacio puede conceder permiso de apropiarse de él, no solo para los maestros.
Los usuarios del proceso educativo necesitan saber que tienen voz y voto para definir el espacio;
deben conocer cómo utilizarlo en todo su potencial y como las variadas herramientas y
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mobiliario pueden ayudar a satisfacer sus necesidades (Farías, 2012).
De igual forma, quienes integran las instituciones educativas (estudiantes empleados,
docentes, entre otros), deberían sentirse seguros, dentro de las instalaciones. Sin embargo, para
que esto ocurra se debe considerar a la seguridad como nuestra máxima aspiración, específica
y declarada, empezando por la alta dirección de las organizaciones. Al respecto, Roccaro
(2012), destacó que una cultura de seguridad es la que nace del esfuerzo colectivo de una
institución para encaminar la totalidad de los elementos culturales hacia los objetivos de
seguridad, incluidos los de sus miembros, sistemas y actividades laborales.
Aunado a lo anterior, se destaca que los espacios tecnológicamente bien diseñados facilitan
la flexibilidad del flujo y tipo de información de acuerdo a los múltiples estilos de aprendizaje
y de enseñanza. Por tanto, debe integrarse en el espacio para que ayude a la fluidez del
aprendizaje, y a la interacción de las personas, reconociendo que no es la pieza central del salón
y sobre todo no es la finalidad del aprendizaje.
Otro aspecto, no menos importante lo constituye de manera clara las principales técnicas y
métodos de trabajo que orientan a los estudiantes a diversos temas del aprendizaje, con el
propósito de que lleguen a descubrir su propio sistema de aprendizaje. Para poder abordar este
aspecto a profundidad se debe partir de la definición de estrategias de aprendizaje, las cuales
constituyen “el conjunto de actividades, técnicas y medios que se planifican de acuerdo con las
necesidades de los estudiantes, los objetivos que se buscan y la naturaleza de los conocimientos,
con la finalidad de hacer efectivo el proceso de aprendizaje” (Díaz-Barriga y Hernández, 2002).
De acuerdo con esta autora, se puede inferir, que efectivamente, el proceso de enseñanza
aprendizaje conlleva a las estrategias, mismas que significan las actividades, técnicas y medios
adecuados para la planificación y continuación del proceso de formación de los conocimientos
en los estudiantes. Vale subrayar, que la enseñanza se ve influida, y en cierto modo configurada,
por las posibilidades comunicativas de la sociedad en la que se implementa, pero esta
repercusión, no se refleja sólo en la organización y desarrollo, sino también puede contemplarse
en los contenidos y las metodologías de cada momento (Díaz-Barriga y Hernández, 2002).
Es necesaria una enseñanza que responda a los nuevos modelos comunicativos de la sociedad
actual, puesto que los nuevos modos de comunicarnos exigen nuevos modos de enseñar e
igualmente nuevos modos de aprender, dado que la responsabilidad no es únicamente del
docente. El estudiante, ha de cambiar también su rol y buscar un rol activo en la construcción
de su propio proceso de aprendizaje. Hoy día ya no funciona un estudiante que solo asimile
información, sino que ha de ser crítico, indagador, reflexivo, investigador y creativo.
De acuerdo a lo expuesto, se espera que las instituciones de educación superior contribuyan
a generar cambios, donde prevalezca la tolerancia para la confrontación de ideas, en un contexto
de libertad y en permanente búsqueda de la verdad y de la excelencia. Donde en esos periodos
de cambios se utilicen de la mejor manera los recursos disponibles, donde la capacidad es la
exigencia y no el reto.
Material y Métodos
La investigación se ubicó en la modalidad de campo, con enfoque descriptivo y de diseño
no experimental, transversal. La población que participó en el estudio fue de 47 estudiantes,
cursantes del octavo semestre de la carrera de enfermería de la UCLA, a quienes se les aplicó
un instrumento estructurado tipo cuestionario con escala Likert con tres alternativas de
respuestas basadas en un continuo de acuerdo o desacuerdo, tal como se especifica: 3
(totalmente de acuerdo), 2 (de acuerdo), 1 (en desacuerdo)., y con treinta y cinco (35) ítems
para explorar la opinión que tienen los estudiantes, sobre la calidad de la enseñanza,
considerándose las dimensiones: ámbito educativo, ambiente físico y los recursos materiales.
Por lo tanto, el puntaje máximo asignado al instrumento fue de 105 puntos y elnimo de 20,
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quedando calificada como buena calidad de 105 a 71 puntos, regular de 70 a 35 puntos y mala
de 1 a 20 puntos. El procedimiento utilizado para obtener la validez del instrumento fue a través
de la utilización de la técnica de juicio de expertos.
El análisis estadístico de la información comprendió la tabulación, procesamiento y
representación de los datos, el cual se realizó utilizándose el paquete estadístico SPSS 12.0 para
Windows. Para la presentación de la información, se utilizó la distribución de frecuencias
simple y medidas de tendencias centrales que se requirieron de acuerdo a la variable del estudio,
los resultados se ilustraron a través de tablas.
Presentación de Datos y Análisis de Resultados
Tabla 2. Dimensión: Educativa
Indicadores: Objetivos, Contenidos, Práctica Clínica, Estrategias de enseñanza.
TA
DA
ED
Total
f
%
f
%
f
%
f
%
BUENA
(105-71)
REGULAR
(70-35)
MALA
(34 -1)
30
64
17
36
-
-
47
100
5
11
25
53
17
36
47
100
.
.
27
57
20
43
47
100
-
37
79
10
21
47
100
47
10
0
-
-
-
-
47
100
-
-
35
74
12
26
47
100
7
15
30
64
10
21
47
100
5
11
22
46
20
43
47
100
Fuente: Marchan, Gutiérrez, y Berríos (2014).
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El 100% de la población encuestada manifestó estar totalmente de acuerdo en que las
prácticas clínicas, contribuyeron en la transferencia del conocimiento adquirido. 79% expresó
estar de acuerdo que las prácticas clínicas, fueron planificadas de acuerdo a los objetivos de
aprendizaje y 21% en desacuerdo. Al respecto Durante (2012) destaque la práctica clínica
es un componente esencial del proceso de enseñanza y de aprendizaje, puesto que brinda la
oportunidad al estudiante de desarrollar un conocimiento que sólo se adquiere con la acción.
Por su parte, 74% expresaron estar de acuerdo con que las estrategias de enseñanza utilizadas
por los docentes, promueven la búsqueda, manejo y gestión de la información, y 26% en
desacuerdo. En lo referente a si los objetivos de los programas especifican el logro de los
aprendizajes a adquirir por los estudiantes, 64% respondieron estar en total acuerdo y 36% en
desacuerdo. Sin embargo, 53% expresaron estar de acuerdo con que los contenidos del
programa abordaban de manera equitativa conocimientos, habilidades y actitudes, 36% en
desacuerdo y 11% en total acuerdo.
En cuanto a si los métodos de evaluación utilizados permitieron valorar los resultados
obtenidos acorde con los recursos utilizados, se evidenció que 46% manifestaron estar de
acuerdo, 43% en desacuerdo y 11% en total acuerdo. Lo descrito, concuerda con lo planteado
por Rodríguez (2016), cuando expresó que cuando se habla de mejorar la calidad de la
educación alude directamente el aumento de la capacidad de las instituciones educativas para
producir aprendizajes y servicios competentes, lo cual supone mejorar el rendimiento de los
estudiantes para enfrentar un mercado cada vez más exigente.
Tabla 3. Dimensión: Educativa
Indicadores: Métodos de Evaluación, Instrumentos y Docentes.
TA
DA
ED
Total
f
%
f
%
f
%
f
%
BUENA
(105-71)
REGULAR
(70-35)
MALA
(34 -1)
-
30
64
17
36
47
100
17
36
30
64
-
47
100
.
.
28
60
19
40
47
100
-
37
79
10
21
47
100
10
21
37
79
-
47
100
15
32
32
68
-
47
100
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Vol.1, Núm.2, pp. 11-25 Aceptado (Acepted): 2017/07/16
ISSN 2661-6904
20
5
11
30
64
12
25
47
100
20
43
27
57
-
47
100
Fuente: Marchan, Gutiérrez, y Berríos (2014).
En lo que respecta a si los docentes ofrecieron asesorías individuales y en grupo a los
estudiantes sobre los contenidos y actividades de aprendizaje se encontró, que 79%
manifestaron estar de acuerdo y 21% totalmente de acuerdo. Igualmente se observó que 79%
de los encuestados respondieron estar de acuerdo que los docentes mostraron dominio de los
contenidos propuestos en los programas, sin embargo, lla la atención que 21% de la
población manifestó estar en desacuerdo.
El 68% expresaron estar de acuerdo que los docentes muestran firmeza para que los
estudiantes respeten las reglas propuestas en el desarrollo del programa, y 32% totalmente de
acuerdo. Por su parte, 64% respondieron estar de acuerdo de que los métodos de evaluación
utilizados permitieron valorar los resultados obtenidos acorde con las condiciones existentes, y
36% en desacuerdo. No obstante, 64% respondieron estar de acuerdo que los instrumentos de
evaluación utilizados para valorar el aprendizaje son diseñados de acuerdo a los objetivos de
aprendizaje, y 36 totalmente de acuerdo.
Asimismo, 64% de la población encuestada manifestó estar de acuerdo que los docentes son
responsables y respetan los horarios de clase, 25% en desacuerdo y 11 en total acuerdo. En lo
atinente a si los instrumentos de evaluación utilizados para valorar el aprendizaje son aplicados
de acuerdo a la situación de aprendizaje, 60% respondió estar de acuerdo y 40 en desacuerdo.
Sin embargo, 57% de la población manifestó estar de acuerdo que el trato que brinda el personal
docente es respetuoso y 43 en total acuerdo.
Los datos reportados permiten reafirmar que el trabajo profesional por naturaleza no es
propenso a la mecanización. El docente está comprometido con la auto-reflexión y el análisis
de las necesidades del alumnado, y asume importantes cuotas de responsabilidad en las
decisiones curriculares que se comparte (Hernández e Infante, 2017).
Tabla 4. Dimensión: Ambiente Físico.
Indicadores: Seguridad, Aulas, Ornamento, Baños, Biblioteca y Escenarios.
ITEMS
TA
DA
ED
Total
f
%
f
%
f
%
f
%
BUENA
(105-71)
REGULAR
(70-35)
MALA
(34 -1)
17. Las instalaciones del Decanato
de Ciencias de la Salud brinda
seguridad contra robos.
-
15
32
32
68
17
100
18. Las aulas de clases posee buena
iluminación.
-
17
36
30
64
47
100
19. Las aulas de clases posee buena
ventilación.
.
.
17
36
30
64
47
100
20. El Decanato de Ciencias de la
Salud cuenta con áreas verdes bien
cuidadas.
-
-
47
100
47
100
21. El Decanato de Ciencias de la
Salud cuenta con salas de baños en
-
-
47
100
47
100
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21
buen estado.
22. Las instalaciones de la biblioteca
del Decanato de Ciencias de la Salud
es agradable y espacioso.
15
32
32
68
-
47
100
23. Las instalaciones de la biblioteca
del Decanato de Ciencias de la Salud
dispone de los dispositivos para la
reducción del ruido.
20
43
27
57
47
100
24. Las instalaciones de la biblioteca
del Decanato de Ciencias de la Salud
posee buena iluminación.
5
11
25
53
17
36
47
100
25. Las instalaciones de la biblioteca
del Decanato de Ciencias de la Salud
posee buena ventilación.
5
11
25
53
17
36
47
100
26. Los escenarios de aprendizaje
seleccionados, permiten aplicar los
conocimientos adquiridos.
28
60
19
40
47
100
Fuente: Marchan, Gutiérrez, y Berríos (2014).
Al indagar sobre si el Decanato de Ciencias de la Salud cuenta con áreas verdes bien cuidadas
y con salas de baños en buen estado, el 100% respondió estar en desacuerdo. Situación similar
se evidenció al explorar sobre si las instalaciones físicas brindan seguridad contra robos,
encontrándose que el 68% de los estudiantes respondieron estar en desacuerdo y 32% de
acuerdo. Por su parte, 68% manifestó estar de acuerdo con las instalaciones de la biblioteca,
considerándola agradable y espaciosa, y 32% totalmente de acuerdo. Sin embargo, 57% de la
población encuestada sobre si el ambiente de la biblioteca dispone de los dispositivos para la
reducción del ruido, manifestó estar en desacuerdo y 43% en acuerdo. De igual forma, 64% de
la población encuestada exterioriestar en desacuerdo con la iluminación y ventilación con
que cuenta las aulas de clases, el 36% respondió estar de acuerdo.
Respecto a si los escenarios de aprendizaje seleccionados permiten aplicar los conocimientos
adquiridos, se encontró que 60% de los estudiantes manifestaron estar de acuerdo y 40% en
desacuerdo. Lo planteado fundamenta lo expuesto por Roccaro (2012), cuando destacó que una
cultura de seguridad es la que nace del esfuerzo colectivo de una institución para encaminar la
totalidad de los elementos culturales hacia los objetivos de seguridad, incluidos los de sus
miembros, sistemas y actividades laborales.
La mejora de la seguridad debe ser nuestra aspiración máxima, específica y declarada,
empezando por la alta dirección de las organizaciones. La mejora de la seguridad debe ser
nuestra aspiración máxima, específica y declarada, empezando por la alta dirección de las
organizaciones. Una de las características dominantes de las organizaciones con una cultura de
seguridad es la percepción de su importancia y el compromiso primordial con la misma, como
una prioridad organizativa.
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Tabla 5. Dimensión: Recursos Materiales.
Indicadores: Mobiliario, Equipos, Internet, Tiempo y Bibliografía
ITEMS
TA
DA
ED
Total
f
%
f
%
f
%
f
%
BUENA
(105-71)
REGULAR
(70-35)
MALA
(34 -1)
27. Las aulas de clases están dotadas
con suficientes pupitres o mesas de
trabajo.
-
14
30
33
70
17
100
28. Las aulas de clases cuentan con los
equipos necesarios (Video beam, TV,
retroproyector, multimedia, pizarra)
-
14
30
33
70
47
100
29. El Decanato de Ciencias de la Salud
cuenta con laboratorios experimentales
(Química, Biología, Bioquímica) bien
equipados.
.
.
14
30
33
70
47
100
30. El Decanato de Ciencias de la Salud
dispone de salas de computación bien
equipadas.
10
21
25
53
12
26
47
100
31. El Decanato de Ciencias de la Salud
dispone de suficientes computadoras
para satisfacer los requerimientos
estudiantiles.
-
8
17
39
83
47
100
32. Las salas de computación del
Decanato de Ciencias de la Salud
cuenta con Internet.
15
32
32
68
-
47
100
33. El tiempo otorgado en las salas de
computación del Decanato de Ciencias
de la Salud, para el uso de una
computadora por estudiante es
suficiente.
5
11
17
36
25
53
47
100
34. La biblioteca del Decanato de
Ciencias de la Salud dispone de fuentes
de información actualizadas.
5
11
20
43
22
46
47
100
35. La biblioteca del Decanato de
Ciencias de la Salud dispone de
suficientes fuentes de información para
satisfacer los requerimientos
estudiantiles.
-
10
21
37
79
47
100
Fuente: Marchan, Y, Gutiérrez, Z y Berríos, AT (2014).
Al explorar sobre si el Decanato de Ciencias de la Salud dispone de suficientes computadoras
para satisfacer los requerimientos estudiantiles se evidenció que 83% de los estudiantes
manifestaron estar en desacuerdo, mientras que 17% de acuerdo. Situación similar ocurrió
cuando se exploró sobre si la biblioteca del Decanato de Ciencias de la Salud dispone de
suficientes fuentes de información para satisfacer los requerimientos estudiantiles, dado que
79% respondió estar en desacuerdo y 21% de acuerdo.
En cuanto a la dimensión recursos materiales se encontró que 70% de los estudiantes
respondieron estar en desacuerdo con la dotación de las aulas de clases, dado que los pupitres,
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mesas de trabajo, los equipos de Video beam, TV, retroproyector, multimedia y los laboratorios
experimentales son insuficientes, mientras que el 30% manifestó estar de acuerdo.
Por su parte, 68% de los encuestados (as) manifestaron estar de acuerdo con que las salas de
computación del Decanato de Ciencias de la Salud cuentan con Internet, y 32% en total acuerdo.
Asimismo, al explorar acerca de si el tiempo otorgado en las salas de computación del Decanato
de Ciencias de la Salud, para el uso de una computadora por estudiante es suficiente, se
evidenció que 53% están en desacuerdo, 36% de acuerdo y 11% totalmente de acuerdo.
Finalmente, cuando se les preguntó acerca de si la biblioteca del Decanato de Ciencias de la
Salud dispone de fuentes de información actualizadas, 46% respondió estar en desacuerdo, 43%
de acuerdo y 11% en total acuerdo. A la luz de estos resultados, la percepción que tiene el
estudiante sobre la institución educativa respecto a los recursos materiales, se constituye en un
indicador relevante para evaluar la calidad de la educación. Sobre este particular Moreno
(2012), destacó que, en estos períodos de cambios organizacionales, se trabaja en función de la
eficiencia, donde el individuo marca espacios con la ayuda de los recursos disponibles, donde
la capacidad es la exigencia y no el reto. En consecuencia, el subsistema tecnológico también
es relevante porque describe las formas características en que las universidades transforman sus
inputs en outputs, es decir, los procesos a través de los cuales se realiza la enseñanza, la
investigación y el servicio a la comunidad.
Conclusiones
Desde la perspectiva de los estudiantes en la dimensión educativa un alto porcentaje (100%)
de estudiantes opinaron que las prácticas clínicas contribuyeron en la transferencia del
conocimiento adquirido. Asimismo, 74% de la población estudiantil consideró que las
estrategias de enseñanza utilizadas por los docentes, promovía la búsqueda, manejo y gestión
de la información, así como la reflexión y el aprendizaje significativo. Sin embargo, pese a que
casi la mitad de los estudiantes opinaron estar de acuerdo con los métodos de evaluación, 43%
de ellos manifestaron no estar de acuerdo con los mismos, ni con los contenidos contemplados
en el programa.
De igual forma, 79% de los estudiantes consideraron que los docentes dominan los
contenidos desarrollados en los programas, y ofrecieron asesorías individuales y en grupo sobre
los contenidos y actividades de aprendizaje. 47% opinaron estar de acuerdo con los todos de
evaluación utilizados, dado que les permitió valorar los resultados obtenidos acorde con las
condiciones existentes, no obstante, 43% manifestaron estar en desacuerdo. 64% respondieron
estar de acuerdo que el método de evaluación, dado que les permitió valorar el aprendizaje de
acuerdo a los objetivos y situación de aprendizaje.
En lo que respecta a la dimensión ambiente físico, el 100% de los estudiantes manifestaron
que el Decanato de Ciencias de la Salud, no cuenta con áreas verdes bien cuidadas, ni con salas
de baños en buen estado. Con respecto a las instalaciones del Decanato, 68% de los estudiantes
opinaron que éstas, tiene muchas deficiencias entre las más relevantes está el no contar con
seguridad interna, fallas de iluminación y ventilación en las aulas de clases. Sin embargo, vale
destacar que 68% de la población encuestada encuentra el área de la biblioteca agradable,
espaciosa, con buena iluminación y ventilación.
En lo concerniente a la dimensión recursos materiales, se encontró que el 70% de los
estudiantes reportaron la existencia de deficiencias en lo que respecta a pupitres o mesas de
trabajo, Video beam, retroproyectores, y laboratorios de experimentación. Igualmente,
expresaron el déficit de fuentes de información, las cuales no cubre los requerimientos de todos
los estudiantes.
En el Decanato de Ciencias de la Salud, existen dos salas de computación que cuentan con
conexión a internet, sin embargo, 83% de la población encuestada manifestaron que la cantidad
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de máquinas, no son suficientes para satisfacer los requerimientos estudiantiles. Además, el
tiempo otorgado en las salas de computación para el uso de una computadora por estudiante, es
insuficiente.
De acuerdo a la opinión de los estudiantes, los docentes del programa de enfermería
mostraron firmeza para que se respetaran las reglas propuestas en el desarrollo del programa.
También, fueron responsables en el cumplimiento de los horarios de clase y el trato brindado
fue respetuoso. Con base a los datos recolectados, se concluyó que la calidad de la enseñanza
según la opinión de los estudiantes del Octavo Semestre de la Carrera de Enfermería de la
Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, es considerada de regular a buena.
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