Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2019/01/18
Vol.3, Núm.1, pp. 24-34 Aceptado (Acepted): 2019/04/06
ISSN 2661-6904
26
cáncer cérvicouterino posterior a la infección de VPH, lo que coloca a este país en el décimo
lugar, a nivel de Latinoamérica, con mayor incidencia de defunciones por esta causa. En
detalle, se estima que en el Ecuador 21,06 de cada 1.000 mujeres fértiles, sufren de cáncer
cérvicouterino (Cabrera, Cárdena, Campoverde y Ortiz, 2015). Según datos señalados en el
último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC, 2012), se manifiesta que
anualmente se registran alrededor de 1.200 nuevos casos del VPH y 300 muertes asociadas a
esta condición.
Tomando en cuenta que el VPH es causante de CCU, y que el CCU constituye el segundo
cáncer más frecuente entre las mujeres de América Latina y el Caribe (OPS, 2017), es
necesario proporcionar a la población sexualmente activa orientaciones educativas referentes
a la práctica y comportamientos sexuales seguros, y la utilización de medidas de protección
para la prevención del VPH y otras infecciones de transmisión sexual (Bustamante et al.,
2015).
Es importante considerar, que a pesar de los esfuerzos realizados por diversas naciones en
materia de prevención, y de los avances científicos en referencia VPH, resulta alarmante el
incremento y la presencia de este virus en mujeres jóvenes sexualmente activas y en edad fértil,
por lo que es necesario el fomento de la salud y la prevención a través de la educación en
materia de prácticas sexuales seguras, como el uso de preservativos, la disminución de la
promiscuidad, la aplicación de vacunas contra el VPH, y los controles ginecológicos
periódicos (Sam, Ortiz y Lira, 2011). Es por ello, que el indagar sobre conocimiento en la
población más vulnerable, como lo es la mujer entre 20-35 años, cobra un alto valor a nivel de
la provincia Pichincha, específicamente, en Quito Ecuador, en donde se identifica la presencia
latente de este problema de salud pública.
Marco Teórico
El Virus del Papiloma Humano (VPH), se caracteriza por presentar alteraciones
cutaneomucosas, que ocasionan lesiones verrugosas, benignas o malignas visibles o no, en la
mucosa oral, laringe, conjuntiva nasal, vaginal, cérvicouterino y perianal. (Bustamante et al.,
2015). Las verrugas genitales aparecen como elevaciones o masas suaves y húmedas, rosadas
o de color de la piel, las cuales pueden ser de planas a elevadas, únicas o múltiples, pequeñas
o grandes y, en ciertos casos, tienen formas de coliflor. Asimismo, suelen aparecer en zonas
húmedas y de mayor fricción o contacto durante el acto sexual como vulva, vagina, ano y
cuello uterino en la mujer, mientras que en el hombre aparecen en el pene, escroto, ingle o
muslo, siendo la zona más común la punta del pene (Castellsagué, San Martín, González, y
Casado, 2010).
Es de importancia mencionar que en el 90% de los casos, la manifestación clínica del VPH
en las personas es nula o asintomática, pudiéndose desarrollar lesiones o verrugas en el área
genital hasta 2 años después de haber sido infectada, las cuales aparecen en muchos casos
como lesiones asociadas al Cáncer Cérvicouterino (CCU) (Sam et al., 2011). Es por ello que
resulta importante realizar un control ginecológico frecuente, que incluya la citología y
colposcopía para visualizar verrugas y condilomas genitales, a fin de hacer una detección
oportuna y prevenir daños irreparables, como es el caso de la aparición de CCU.
En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2015), expresa que se han
identificado más de 100 tipos de VPH, entre los cuales los tipos 6, 11, 40, 42, 53, 54 y 57
producen verrugas genitales y los tipos 16, 18, 31, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 68 y 69 son