Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
27
Conocimientos de enfermería: manejo del dolor
Nursing knowledge: pain management
Antony Armando Peñaloza Rojas¹, Keylla Patricia Contreras Barreto
2
, Gladys Beltrán
Hernández³, Byron Enrique Michilena Osorio
4
.
¹ Técnico Superior Universitario en Enfermería, Diplomado en Cuidados Intensivos Adulto, Instituto Tecnológico
Superior Libertad, Quito, Ecuador, aapenaloza@itslibertad.edu.ec
2
Médico Cirujano, Diplomado en Salud Pública, Instituto Tecnológico Superior Libertad, Quito, Ecuador
kpcontreras@itslibertadad.edu.ec
³ Licenciada en Educación, Doctora en Ciencias de la Educación, Quito, Ecuador, gladysbeltrandea@gmail.com
4
Técnico Superior en Enfermería, Quito, Ecuador, byron_michi@hotmail.com
Resumen
El dolor es resultado del desequilibrio del organismo y un gran número de eventos externos; su manejo es
fundamental para garantizar el bienestar del paciente. Está ampliamente estudiado que las intervenciones
de enfermería son imprescindibles en el alivio de este síntoma. Este artículo se desarrolló en base a un
estudio de la ciudad de Quito, con el objetivo de determinar el nivel de conocimiento del personal de
enfermería en relación al manejo del dolor; para esto se utilizó los conocimientos del autor adquiridos con
la experiencia y las bases teóricas de enfermería concernientes. Se siguió una metodología cuanti-
cualitativa, de campo, no experimental y de nivel exploratorio, con una muestra de 16 enfermeros; como
instrumento se apliuna encuesta de 10 ítems con respuestas cerradas elaborada en base a los criterios
de la NANDA y la UCPD de Segovia. Entre los resultados se obtuvo que el 25% de la muestra no alcanzó
la excelencia en conocimientos de manejo del dolor, esto debido a que el 56% no evalúa constantemente
su evolución, el 13% no tiene claro qué escala utilizar para evaluar la intensidad de dicho síntoma. Así
mismo, el 19% ignora las medidas no farmacológicas para su manejo. Como conclusión se obtuvo que a
pesar de que el personal tiene muy buen nivel de conocimiento en relación al tema, es insuficiente para
satisfacer la necesidad de alivio del dolor en los pacientes.
Palabras claves: dolor, intervenciones, enfermería, conocimiento, necesidad.
Abstract
The pain is a result of the imbalance of the organism and a variety of external events; its management is
fundamental to guarantee patient's well-being. It is widely studied that nursing interventions are essential
in relieving this symptom. This article was developed based on a study of the city of Quito, with the
objective of determining the level of knowledge of nursing personnel in relation to pain management; for
this, the author's knowledge acquired with the experience and the theoretical basis of nursing concerned
was used. A quantitative, qualitative, field, non-experimental and exploratory-level methodology was
followed, with a sample of 16 nurses; As a tool, a 10-item survey with closed answers was developed
based on the criteria of the NANDA and the UCPD of Segovia. Among the results it was obtained that
25% of the sample did not reach the excellence in knowledge of pain management, this because 56% do
not constantly evaluate their evolution, 13% do not know what scale to use to evaluate the intensity of
pain of such symptom. Likewise, 19% ignore non-pharmacological measures for its management. In
conclusion, it was found that professional nurses have a very good level of knowledge in relation to the
subject. However, it is insufficient to meet expectations for pain relief in patients.
Keywords: pain, interventions, nursing, knowledge, need.
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
28
Introducción
Según Kopf y Patel (2010), el dolor fue definido por la International Association for the Study
of Pain (IASP) como una experiencia sensorial o emocional desagradable asociada a un daño
real o potencial en un tejido, o descrito en términos de dicho daño”. El manejo del dolor implica
la necesidad de una intervención interdisciplinar, integral y coordinada entre los diferentes
profesionales que forman los equipos asistenciales, incluyendo, por ende, al personal de
enfermería y basándose en los principios fundamentales de respeto a las personas, la objetividad,
integridad, calidad, calidez y equidad (Ministerio de Salud República del Salvador, 2017).
El dolor es uno de los síntomas más comunes de un gran número de enfermedades, y significa
un problema básico de salud en todo el mundo. Sin embargo, con frecuencia las personas
afectadas no reciben el tratamiento adecuado y oportuno debido a factores socioculturales,
religiosos, económicos, políticos y/o dependientes del profesional de salud. Aliviar el dolor es un
derecho del ser humano y constituye una obligación del profesional de salud, lo cual está
decretado en el Juramento Hipocrático y en la Declaración de Ginebra; donde se expone que el
personal de atención sanitaria debe velar por la salud integral del paciente (Martínez, 2015).
Diversos estudios han confirmado una elevada prevalencia del dolor agudo y crónico en la
población. Padrol (como se citó en Ruiz et al, 2013), refiere que alrededor del 61,4% de los
pacientes hospitalizados presentan dolor y que la mayoría de estos refieren dolor leve; por otra
parte afirma que los pacientes postquirúrgicos expresan más dolor que los no quirúrgicos.
Taranilla (2015), realizó una investigación en España sobre La atención de enfermería al
paciente con dolor”, donde evidenció como resultado que en la mayoría de los casos el dolor
queda relegado exclusivamente a la administración del tratamiento farmacológico, prestándole
poca atención a otros factores como la comodidad, la compañía, la temperatura o la iluminación.
Este estudio aporta una base para esta investigación, la cual que demuestra las deficiencias de la
atención en el manejo del dolor por parte del personal de enfermería, quienes son los encargados
de tomar en cuenta los factores antes mencionados, poniendo en práctica las habilidades
interpersonales que debe cumplir un profesional de esta área para lograr el alivio del paciente.
Por otra parte, López et al (2013), estiman que entre el 70 y el 90% de las consultas en
urgencias son asociadas a dolor y, a pesar de la inversión en recursos para el alivio de este, entre
el 60 y el 80% de los pacientes no se encuentran satisfechos con el tratamiento que reciben.
En la ciudad de Quito-Ecuador, los autores Noboa y Zapata (2016), realizaron un estudio
sobre la “Evaluación de la calidad de atención en cuidados paliativos desde la perspectiva del
paciente en el Hospice San Camilo, periodo 2016”. En dicho estudio se valoraron cuatro
dimensiones: a) Competencia Médico Técnica, b) Condiciones Físico Técnicas, c) Enfoque
Orientado a la Identidad y d) Ambiente Sociocultural, a un total de 47 pacientes. Entre los
resultados obtenidos se evidenció que la dimensión con el menor puntaje fue de la competencia
medico técnica. Tomando en cuenta que en esta se incluye la atención relacionada al dolor, se
evidencia entonces que en el país también existe carencia en cuanto al manejo de dicha
dimensión y los pacientes se encuentran insatisfechos con la forma en que se les trata.
Esta investigación tuvo como propósito determinar el nivel de conocimiento del personal de
enfermería en relación con el manejo del dolor, esto es sumamente importante, ya que, si no se
poseen las bases teóricas fundamentales al respecto no se podrá cumplir con la buena praxis, lo
que afecta directamente al bienestar del individuo.
La investigación, se sustentó teóricamente en lo establecido por NANDA (2013), donde se
toman criterios específicos para el manejo del dolor, entre los cuales constan: forma correcta de
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
29
administración de medicamentos, información al paciente, administración del medicamento con
vía y técnica adecuada, valoración del paciente posterior a la administración de medicamento,
factores ambientales que influyen en el alivio del dolor, reconocimiento del dolor, frecuencia de
valoración en el alivio del dolor, uso de métodos adecuados para dicha valoración y el apoyo
emocional que brinda el profesional al paciente mediante el contacto. La investigación, además,
se sustenta con los diferentes modelos de enfermería que involucran al manejo del dolor.
Fundamentación Teórica
Como bien se ha descrito, el dolor en el adulto mayor está habitualmente subtratado, su
manejo requiere un enfoque sistémico y holístico hecho como traje a la medida para cada
paciente considerando sus necesidades físicas, psicológicas y espirituales.
En la definición, según Vallejo y Lino (2010) complementa con las siguientes observaciones:
- El dolor es siempre un fenómeno subjetivo; por tanto, es el paciente quien mejor
puede informar su dolor.
- La imposibilidad de verbalizar la existencia de dolor no excluye su existencia y
por ende su adecuado tratamiento.
- Ante el dolor no siempre es posible encontrar un daño tisular, pudiendo existir
razones estrictamente psicológicas.
- El dolor es una experiencia somato-psíquica de carácter multidimensional y
subjetivo donde el único que nos puede informar con precisión es el mismo
paciente.
Esta visión multidimensional permite que Saunders acuña el término de dolor total,
refiriéndose a que el dolor experimentado y expresado por el paciente viene modulado desde
diferentes fuentes, tanto físicas como emocionales, sociales y espirituales. De acuerdo con Mesas
(2012), el dolor se clasifica según su utilidad clínica de acuerdo a:
- Duración: Agudo y Crónico
- Mecanismo fisiopatológico: Nociceptivo (Somático, Visceral) y Neuropático
(Central, Periférico, Simpático)
- Curso: Continuo y Episódico
- Somático
- Visceral
En consecuencia, la anamnesis del dolor enfatiza precisar el inicio, la localiza, los aspectos
que lo mejoran, factores que lo empeoran, el curso en el tiempo, las características, la irradiación,
intensidad basal y en crisis, respuesta a tratamientos previos y factores pronósticos.
Es de interés detallar, que el proceso fisiológico del dolor inicia con una transducción en
donde se transforma el estímulo nocivo periférico a uno eléctrico, seguidamente pasa por una
transmisión o propagación del impulso nervioso, luego una modulación o modificación de
sistemas analgésicos, para pasar a la percepción y finalmente a la reacción (Zegarra, 2007).
Dentro del proceso de atención en el marco del cuidado paliativo se determinan los
tratamientos médicos y farmacológicos a pacientes con estado terminal, siendo uno de los
principios el disminuir el sufrimiento de la persona y promover una muerte digna (Mesas, 2012).
Es por ello que la futilidad en este tipo de pacientes es inaceptable, independientemente de
cualquier condición adicional de la persona.
En este contexto, el manejo adecuado del dolor en esta población es una necesidad imperante
que afecta a aproximadamente el 70% de la población en situación de enfermedad terminal
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
30
(Treuer, 2017), lo que ha llevado a estructurar la participación de los profesionales en dos
niveles:
- Nivel independiente: implica la valoración, planificación y administración de
tratamientos de enfermería, fundamentalmente técnicas no invasivas de control
del dolor y educación de bitos para prevenir o disminuir el número de
episodios.
- Nivel interdependiente: junto al resto del equipo multidisciplinar, participando
desde su área de formación y conocimientos en la valoración, administración de
tratamientos (técnicas invasivas, fármacos, etc.) y seguimiento de la evolución del
paciente y del grupo familiar (Secretaria de Salud de México, 2010, pp.98).
Coincidiendo con lo planteado anteriormente, la atención de enfermería se lleva a cabo a
través del proceso de atención de atención de enfermería de manera independiente, transitando
por sus cinco etapas y además interviene de conjunto dentro del equipo multidisciplinario. De
una forma práctica, según Andarcia, Rivas y Rojas (2013), la intervención de enfermería en el
dolor implica:
- Valorar la experiencia dolorosa, verificando con el paciente:
- La localización,
- La intensidad,
- La cualidad (opresivo, quemazón, punzante, descargas eléctricas, etc.)
- El inicio y duración del episodio doloroso.
- La repercusión, los efectos que ese dolor tiene sobre su calidad de vida y confort,
relaciones sociales, familiares, etc.
Es fundamental identificar si el paciente tiene dolor en el momento de la entrevista inicial. Si
es así, es necesario propiciar las intervenciones necesarias para proporcionar alivio. La
valoración inicial va a servir de guía para desarrollar el plan de tratamiento del dolor. En el
abordaje inicial es también imprescindible preguntar al paciente sobre experiencias dolorosas
pasadas, que utilizó y la eficacia de los métodos empleados incluyendo los efectos secundarios.
La identificación de temores y conceptos erróneos relativos al uso de analgésicos, control de
efectos secundarios y riesgo de adicción, constituyen auténticas piedras en el camino del manejo
del dolor (Vasallo, et al., 2013). El conocimiento y utilización de escalas para valorar la
intensidad del dolor, constituyen un apoyo de indudable valor en la clínica, valorar factores que
aumentan y disminuyen la tolerancia al dolor y planificar las intervenciones de acuerdo a:
- Factores que disminuyen el umbral del dolor: la incomodidad, el insomnio, el
cansancio, el miedo, la tristeza, la rabia, la depresión, el aburrimiento, la
introversión, el aislamiento y el abandono social.
- Factores que aumentan el umbral de dolor: el sueño, el reposo, la simpatía, la
empatía, la comprensión, la solidaridad, las actividades de diversión, la reducción
de la ansiedad y la elevación del estado de ánimo.
Las intervenciones irán encaminadas a disminuir en lo posible todos los factores que
disminuyen el umbral y a potenciar los que lo incrementan. No es de ninguna utilidad juzgar el
dolor de los demás. El cuidado de enfermería debe reconocer la presencia de la experiencia
dolorosa del paciente, escuchar atentamente y evaluar los factores que la condicionan, y,
particularmente a nivel familiar se debe trabajar desde el primer momento con el objetivo de que
constituya un apoyo en el tratamiento del paciente (Taranilla, 2015).
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
31
Desterrar conceptos erróneos sobre el dolor y los analgésicos, evitar juicios de valor sobre la
veracidad o no de las quejas, explicar el significado del dolor, ayudar a planificar las actividades
de acuerdo con las limitaciones y/o reduciendo las incomodidades, en definitiva, transmitir
apoyo y consejo profesional que facilite la obtención de los máximos niveles de autonomía y
confortabilidad posibles para el paciente con el menor coste de salud en el entorno familiar
(Zegarra, 2007). Es importante incluir el la atención aspectos determinantes, como lo es:
-Establecer con el paciente y su familia los objetivos de control del dolor, cuál es
la intensidad del dolor que al paciente le permite un nivel de comodidad y función
suficientes para percibir una calidad de vida digna, y qué métodos han resultado
eficaces para reducir la intensidad del dolor.
-Fármacos.
-Tratamientos no farmacológicos: distracción /Relajación/Fantasía
guiada/Masajes/frío-calor/ Musicoterapia. Enseñar e implementar intervenciones
no farmacológicas cuando el dolor esté relativamente bien controlado con medios
farmacológicos.
-Fomentar la adaptación al síntoma evitando generar falsas expectativas. Frases
como “no se preocupe que le vamos a quitar el dolor”, en el ámbito del dolor
crónico, no se ajustan al objetivo real, minimizar y/o controlar la percepción
dolorosa para que interfiera lo menos posible con la actividad de la persona.
-Proporcionar a la persona un alivio óptimo
-Prevención: Lo apropiado en el tratamiento del dolor del enfermo paliativo es
administrar el analgésico prescrito por el médico para controlar un determinado
tipo de dolor, anticipándose a la aparición del mismo, respetando los horarios
establecidos para los analgésicos prescritos a horas fijas.
-Ante la aparición de un episodio doloroso “entre dosis” (dolor episódico
incidental, dolor de fin de dosis), se deben administrar las “dosis extra”, cuyas
pautas deben estar adecuadamente establecidas y prescritas.
-Rápida intervención cuando el paciente demande un analgésico. No es adecuado
en un paciente paliativo-probablemente en ningún paciente que demanda un
analgésico someterle a una espera basada en la expectativa del “aguante” que
“igual se pasa” o en la rigidez de los esquemas terapéuticos que a veces se
fomenta desde los propios profesionales.
Cualquiera de los profesionales implicados en la atención del paciente que identifique una
situación de infra-tratamiento del dolor, debe ponerlo en conocimiento de los profesionales
implicados y responsables de las órdenes terapéuticas a fin de que se revisen y adecuen a la
situación evolutiva (Ruiz et al., 2013).
En ocasiones, las razones del infra-tratamiento provienen de los propios pacientes, del
“miedo” a hablar del dolor al médico para no distraer” su atención de lo más importante, la
enfermedad (muchas veces innombrable), o del “temor” a admitir el propio dolor pues-
probablemente sin fundamento real- se asocia la idea de, a más dolor, más grave es la
enfermedad (Vallejo y Lino, 2010).
- Valorar la respuesta a analgésicos. Tan importante como identificar la intensidad
del dolor al inicio de la
intervención, es revaluar su evolución en el tiempo y conforme se implementa el
plan terapéutico.
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
32
- Registrar la aparición y monitorizar los efectos secundarios de los fármacos.
Los profesionales de enfermería deben conocer y reconocer esos efectos, si aparecen
transmitir la información y, en todo caso y siempre que sea posible, anticipar al paciente y a la
familia los efectos secundarios previsibles, su significado y pautas para su control y / o
comunicación. Apoyar a la familia para que responda positivamente a la experiencia dolorosa del
paciente (Vallejo y Lino, 2010).
El valorar los conocimientos que el cuidador tiene sobre los cuidados que requiere el paciente.
Se debe proporcionar información compresible a la familia, utilizar un lenguaje asequible,
coloquial (sencillo, claro y conciso), evitando tecnicismos, aclarando términos, explicando el
significado de los mismos cuando se utilicen, adecuándose en todo momento al nivel cultural del
paciente y de su familia y a las necesidades especiales que pudieran tener, por ejemplo, hablando
en un tono elevado si existe un déficit auditivo.
Materiales y Métodos
El estudio se desarrolló bajo un enfoque de tipo cuanti-cualitativo, puesto que utiliza la
recolección de datos para la elaboración de cuadros estadísticos, que facilitaron el análisis e
interpretación de los resultados obtenidos. En relación al método se realizó una integración
deductiva partiendo de lo general a lo especifico, a fin de correlacionar los conocimientos sobre
el hecho de estudio, e inductiva, a fin de cumplir con los objetivos propuestos en este estudio.
El diseño de la investigación fue de tipo no experimental, ya que se realizó sin manipular
deliberadamente las variables; es decir, se analizaron los datos en una realidad concreta en el
espacio donde se desarrolla el fenómeno. Aunado a esto, la investigación es de nivel
exploratorio, debido a que se utilizó como instrumento la encuesta, para determinar el nivel de
conocimiento del personal de enfermería con relación al manejo del dolor.
El instrumento, el cual consta de 10 preguntas entre cerradas y de opción múltiple, fue
diseñado por los autores del proyecto en base a la experiencia y a la sustentación teórica del
tema, y validado por juicio de expertos. Los resultados arrojados por la encuesta están enfocados
en nivel de conocimiento en relación con el manejo del dolor en excelente (9-10), muy bueno (7-
8), bueno (5-6), regular (3-4) y deficiente (0-2). La muestra utilizada fue de tipo censal y
comprendió un total de 16 individuos (personal de enfermería).
Resultados
La tabla número 1 muestra que el 25% la población objeto de estudio no alcanza la excelencia
en cuanto a los conocimientos en manejo del dolor, sin embargo, poseen un nivel de
conocimiento muy bueno. Por su parte, en base a los resultados s significativos arrojados por
el instrumento, se expone que el 56% del personal de enfermería no realiza periódicamente la
revaloración del paciente posterior a la aplicación de técnicas analgésicas para aliviar el dolor, lo
que imposibilita conocer si la intervención fue efectiva y si la necesidad del paciente fue
satisfecha. Aunado a esto, el 13% de la población de estudio no tiene claro qué escala debe
utilizar para evaluar la intensidad de este síntoma, lo que dificulta el proceso de intervención
para el manejo del dolor.
Desde otro punto de vista, se evidenció que el 19% del personal de enfermería desconoce que
los factores ambientales influyen directamente sobre el dolor, por lo tanto, ignoran las medidas
no farmacológicas para el manejo de este, lo que trae como consecuencia la prevalencia de este
síntoma, aumentando la incomodidad del paciente. Por último, se pudo determinar que el 6% de
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
33
la población estudiada desconoce que los pacientes que no pueden expresar el dolor verbalmente
deben ser valorados mediante parámetros vitales, los cuales son indicadores fisiológicos del
funcionamiento normal o patológico del cuerpo.
Tabla 1 Nivel de conocimiento del personal de enfermería en el manejo del dolor
Calificación
Escala equivalente
Valor absoluto
Valor relativo (%)
Excelente
9 - 10
12
75
Muy bueno
7 - 8
4
25
Bueno
5 - 6
0
0
Regular
3 - 4
0
0
Deficiente
1 - 2
0
0
Total
16
100
Fuente: Instrumento de recolección de datos (2017)
Discusión
El nivel de conocimiento que tiene el personal de enfermería en esta institución de salud
oscila entre muy bueno y excelente, sin embargo, hay cierto porcentaje que no responde
satisfactoriamente a algunos puntos evaluados durante la presente investigación. Las personas
que perciben al dolor se ven afectadas desde el punto de vista emocional y fisiológico, lo que trae
consigo malestar e incomodidad.
La investigación permite visualizar que el personal de enfermería de dicha institución de
salud, cumple mayoritariamente con lo estipulado por la Sociedad Científica de Enfermería,
sobre los protocolos de cuidados del paciente con dolor. No obstante, se pudo evidenciar que
existen ciertas falencias en el conocimiento de algunas de las medidas necesarias para lograr la
satisfacción del alivio del dolor, entre las cuales se encuentra que el 56% del personal no realiza
continuamente la revaloración del nivel del dolor mediante escalas, lo cual está estipulado en el
protocolo de manejo del dolor de la NANDA. Además, se evidencia que el 13% del personal de
enfermería no tiene claro qué escala debe utilizar para medir la intensidad del dolor y así poder
evaluar dicha necesidad.
Seguidamente se refleja que el 19% desconoce sobre el uso de las medidas no farmacológicas
para el manejo del dolor, entre las cuales se encuentran el proporcionar un ambiente tranquilo,
con la adecuada iluminación, ventilación y temperatura, las técnicas de distracción, relajación y
respiración, pudiendo influir negativamente en el alivio del dolor e incrementando la intensidad
de este. Muchos estudios se han realizado sobre la eficacia de las medidas no farmacológicas en
el manejo del dolor y los resultados han sido positivos, sin embargo, no todos los casos de
estudio han sido satisfactorios y dejan en evidencia que no siempre estas medidas son efectivas
(Sartori, 2011). En base a la experiencia, este factor probablemente se debe a que el umbral del
dolor de las personas es muy bajo, lo que hace que el dolor sea menos tolerable o al origen del
dolor y a la magnitud del evento que lo ocasiona.
Comparando la presente investigación con las realizadas por Taranilla en 2015 y Noboa y
Zapata en 2016, en España y Ecuador, respectivamente, se puede inferir que la mayoría de los
casos de manejo del dolor por parte del personal de enfermería se basan en el tratamiento
farmacológico, y pocas veces toman en consideración utilizar primero las medidas no
farmacológicas para el alivio de este en primera instancia.
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
34
Es importante resaltar que no hay una teoría y modelo de enfermería que sustente
completamente el manejo no farmacológico del dolor, sin embargo, se han descrito teorías
valiosas que refuerzan este estudio y la mayoría han surgido de otras disciplinas, lo cual amerita
un proceso retroductivo, es decir, que la enfermería analice las distintas teorías para poder
extraer lo más esencial y le sea útil para su profesión (Sánchez, 2003).
Una de las teorías que se relaciona con esta investigación es la propuesta en 1955 por Virginia
Henderson, donde se describe que el personal de enfermería es pilar fundamental en la
satisfacción de las necesidades básicas fisiológicas del individuo. Henderson se basa en las 14
necesidades establecidas por Maslow; sin embargo, Maslow no plantea el dolor como una
necesidad básica fisiológica, lo que sí hace Kalish, quien incluye la evitación del dolor como una
necesidad básica de supervivencia. Por tal motivo, es importante que el personal de enfermería
cumpla con intervenciones encaminadas a satisfacer las necesidades interferidas del individuo,
como lo es aliviar el dolor, para así garantizar su completo bienestar físico y mental.
Por otra parte, un grupo norteamericano de enfermeras, liderado por Lenz, elaboró una teoría
denominada Teoría de Mediano Rango de los Síntomas Desagradables, y encontraron que esta
podía ser aplicada al dolor. Sin embargo, dicha teoría se basa en el manejo farmacológico y el
efecto de este en el alivio del dolor, lo cual es una función de tipo dependiente y no
independiente de enfermería. Relacionando esta teoría con la presente investigación y los
estudios citados como antecedentes, se refuerza que el personal de enfermería mayormente se
dedica al manejo farmacológico del dolor.
Desde el punto de vista enfermero y en base a la experiencia en la realización de las
intervenciones de enfermería, estas deben desarrollarse en orden que se cumplan primero las de
tipo independientes, es decir, las que el personal de enfermería hace bajo su propio criterio,
fundamento y conocimiento científico y en segunda instancia las acciones dependientes, ya que
estas últimas por lo general involucran procedimientos mayormente invasivos y generan malestar
en el paciente y riesgos de diferente índole, dependiendo del procedimiento.
Sin embargo, existen protocolos establecidos para el manejo adecuado del dolor donde se
describe que la mezcla de ambos tratamientos, el farmacológico y el no farmacológico, resulta
mucho más efectivo para tratar el dolor que los que involucran una sola medida de tratamiento.
Un ejemplo de esto lo constituyen el Protocolo de Manejo del Dolor establecido en la NANDA,
y el Protocolo Consensual 2013 del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, para la
valoración y manejo del dolor en pacientes hospitalizados (Ruiz et al, 2013).
Las deficiencias evidenciadas a través de la presente investigación y descritas anteriormente,
son de gran relevancia para el ejercicio profesional del personal de enfermería no solamente del
centro de salud objeto de estudio, sino que sirven como referencia para futuras investigaciones a
mayor escala en la ciudad de Quito y el Ecuador, ya que al tener presente dónde se encuentran
las fallas, se pueden tomar las medidas necesarias para mejorar y lograr la excelencia en la
calidad de la atención que se brinda a los pacientes con dolor, para aliviar su sufrimiento y
mejorar su nivel de satisfacción y calidad de vida.
Conclusiones
Mediante la aplicación del instrumento y los resultados obtenidos, se logró determinar que el
nivel de conocimiento que tiene el personal de enfermería en relación al manejo del dolor oscila
entre muy bueno y excelente. Esto se puedo evidenciar debido a que hay puntos específicos
como: el desconocimiento de las escalas para evaluar la intensidad del dolor, la ignorancia de las
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
35
medidas no farmacológicas para aliviar este síntoma y a la falta de valoración constante de la
evolución del dolor frente a las intervenciones desarrolladas, por lo tanto, se concluye que a
pesar de que el personal maneja un nivel alto en conocimiento, es insuficiente para satisfacer la
necesidad de alivio del dolor en todos los casos.
En vista a que el dolor es uno de los principales motivos de consulta en las instituciones de
salud, es prioritaria una respuesta rápida de atención por parte del personal que labora en estas
instituciones. Para esto es necesario que el personal de enfermería esté ampliamente capacitado.
El desconocimiento íntegro de las intervenciones de enfermería y el orden en que deben
desarrollarse para el adecuado manejo del dolor, significa un problema preocupante de salud en
todo el mundo, ya que, si no se conocen con certeza las medidas a tomar para manejar dicha
situación, no se logrará aliviar el dolor y las necesidades del individuo afectado seguirán
interferidas.
Referencias
Kopf, A., y Patel, N. (2010). Guía para el manejo del dolor en condiciones. Washington, D.C.:
IASP.
López, J., Pazos, E., Moyao, D., y Galicia, A. (2013). Prevalencia e incidencia del dolor en los
pacientes hospitalizados en el Hospital Infantil de México «Federico Gómez» en un
período de seis meses. Revista Mexicana de Anestesiología.
Mesas, Á. (2012). Dolor Agudo y Crónico. Clasificación del Dolor. Historia clínica en las
Unidades de Dolor. Obtenido de: https://www.academia.cat/files/425-11062-
DOCUMENT/DolorAgutICronic.pdf
Martínez, C. (15 de Abril 2015). El alivio del dolor: un derecho humano universal. Revista de la
Sociedad Española del Dolor, 22(5), 224-230. Recuperado el 26 de Marzo de 2019, de
http://scielo.isciii.es/pdf/dolor/v22n5/07_aespecial.pdf
Ministerio de Salud República del Salvador. (12 de Enero de 2017). Ministerio de Salud
República del salvador. Obtenido de Unidad de Enfermeria:
http://www.salud.gob.sv/unidad-de-enfermeria/
NANDA. (19 de Mayo de 2013). Resumen del plan de cuidados. Obtenido de NANDA NIC
NOC:
http://www.nanda.es/planpublic.php?urlid=32348590850628dc9937a77f962e2c386e8735
ba
Noboa, M., y Zapata, S. (2016). Evaluación de la calidad de atención en cuidados paliativos
desde la perspectiva del paciente mediante el instrumento QPP-PC en el Hospice San
Camilo periodo 2016. Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
Ruiz et al. (Octubre de 2013). Valoración y manejo del dolor en pacientes hospitalizados.
Asociación Profesional de Enfermeras de Ontario, Complejo Hospitalario Universitario
de Albacete. Recuperado el 27 de Marzo de 2019, de
http://www.chospab.es/enfermeria/RNAO/guias/protocolo_valoracion_y_manejo_del_do
lor_en_pacientes_hospitalizados.pdf
Sánchez, B. (Octubre de 2003). Abordajes teóricos para comprender el dolor humano. Aquichan,
3(1), 32-41. Obtenido de
http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1657-59972003000100006
Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/05/13
Vol.2, Núm.2, pp. 27-36 Aceptado (Acepted): 2018/08/10
ISSN 2661-6904
36
Sartori, A. (Enero de 2011). Estrategias no farmacológicas para aliviar el dolor durante el
proceso del parto. Enfermería Global, 10(21). Recuperado el 27 de Marzo de 2019, de
http://scielo.isciii.es/pdf/eg/v10n21/revision4.pdf
Taranilla, L. (2015). Atención de enfermería al paciente con dolor. Universidad de la Rioja.
Torralba, A., Miquel, A., y Darba, J. (2014). Situación actual del dolor crónico en España:
iniciativa "pain Proposal". Revista de la Sociedad Española del Dolor, 21(1), 16-22.
Obtenido de http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1134-
80462014000100003&script=sci_arttext&tlng=en#bajo
Treuer, R. (2017). Dolor abdominal agudo en el adulto mayor. Revista Médica Clínica Las
Condes. Vol 28(2):282-290. Obtenido de:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0716864017300445
UCPD Segovia. (2014). Cuidados de enfermería en el paciente paliativo con dolor. Obtenido de
Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Segovia:
http://www.comsegovia.com/paliativos/pdf/curso2014/sesion2/3%20ENFERMERIA%20
EN%20DOLORCP.SESION2.pdf
Vallejo, M. y Lino, N. (2010). ABC del Manejo del Dolor y otros síntomas en cuidados
paliativos. Obtenido de: https://issuu.com/dra.marianavallejo/docs/abc-del-dolor
Vasallo, V., Arjona, S., Fernández, Y., Rondón, J., y Quevedo, L. (2013). Dolor crónico o
persistente. Revista Cubana de Anestesiología y Reanimación.
Zegarra, J. (2007). Bases fisiopatológicas del dolor. Revista Acta Med Per 24(2). Obtenido de:
http://www.scielo.org.pe/pdf/amp/v24n2/a07v24n2