Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2017/01/13
Vol.1, Núm.1, pp. 1-10 Aceptado (Acepted): 2017/04/17
ISSN 2661-6904
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cual es continua y asistencial, tanto en el proceso de su formación como en el ejercicio. Pero
es durante su formación que debe obtener las herramientas para enfrentar el estrés crónico.
En concordancia con lo expuesto, se presenta la dimensión “despersonalización”,
considerada como “estar presente, pero sentirse ausente”, dentro de un proceso complejo
intrapersonal que se caracteriza por la apatía, falta de atención, disminución de la actividad
automática y pérdida del sentido (Marsollier, 2013), Este aspecto es predominante en la
población de enfermería por su interacción con estresores hospitalarios (Grau, Suñer, y
García, 2005), lo que permite proyectar la pérdida de la relación enfermero-paciente. En tal
efecto, tanto la ausencia como el ejercicio deficiente de la población, afectan negativamente al
paciente, ya que implican una atención deficiente y un riesgo para el desarrollo de los
cuidados.
Por otro lado, la realización Personal, se ubicó en un nivel medio, lo que evidencia un
riesgo frente a una crisis de identidad, por percibir el fracaso profesional asociado a la falta de
formación (Martín, 2015). El lidiar con estos aspectos a diario debe ser parte de la vida
profesional y es el profesional quien debe estar preparado para ello, es decir, ser resiliente,
superando las situaciones traumáticas y preservando su salud mental (Arrogante, 2014).
Las implicaciones de este padecimiento dentro del sistema de salud se reflejan en las cifras
de ausentismo laboral, el déficit de profesionales en enfermería y, en consecuencia, las
deficiencias en los cuidados requeridos por los pacientes (Bacaicoa, Díaz y Gea, 2012).
Actualmente se cuenta con un talento humano activo, pero, progresivamente, estas
manifestaciones se presentan en diferentes dimensiones según la intensidad y frecuencia de
los factores influyentes.
Es importante reconocer que, dentro del proceso de atención sanitaria, el cuidado es
indispensable, con o sin el pronóstico de curación; todo paciente amerita de cuidados
individualizados para preservar su dignidad (Raile y Marriner, 2011). Esta realidad no es
compatible con niveles altos de burnout en los profesionales de enfermería.
Conclusiones
El entorno laboral de los profesionales de enfermería es adverso; está contextualizado por
el dolor, la enfermedad y el sufrimiento. Este ambiente es una característica del hospital, más
aún, en las unidades críticas en donde los pacientes ingresan con una situación inestable y con
requerimientos de soporte ventilatorio. Estos aspectos no pueden ser modificados.
No obstante, existen otros elementos modificables que impactan negativamente en la
población de enfermería, como lo es sobrecarga de trabajo, las jornadas excesivas, la falta de
reconocimiento y motivación. Es importante actuar proactivamente en el proceso que
caracteriza la dinámica del cuidado, y es en este aspecto que destaca la gerencia en enfermería
dentro de cada uno de los niveles. Ahora bien, ya existe una prevalencia considerable de
quemados en las unidades críticas, pero existen estrategias para el manejo de esta situación.
Referencias
Alba, R. (2015). Burnout en enfermería: prevalencia y factores relacionados en el medio
hospitalario. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica.
Volumen 41, Número 1, 9-14. Obtenido de
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2013524615000045
Albaladejo, R., Villanueva, R., Ortega, P., Astasio, P., Calle, M. y Domínguez, V. (2004).
Síndrome de Burnout en el personal de enfermería de un hospital de Madrid. Revista
Española de Salud Pública, 78(4), 505-516. Obtenido de
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-
57272004000400008&lng=es&tlng=es.