Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2021/08/21
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Sordera inducida: una revisión sistemática exploratoria
Induced deafness: an exploratory systematic review
Juan Pablo Espinoza Donos1, Franz Paul Guzmán Galarza2, Pamela Alexandra Merino
Salazar3.
1 Magister en Salud y Seguridad Ocupacional, Universidad Internacional SEK, Quito, Ecuador.
https://orcid.org/0000-0002-2018-4009 juanp.espinoza5@gmail.com
2 Magister en Seguridad Salud y Ambiente., Universidad Internacional SEK., Quito., Ecuador.
https://orcid.org/0000-0002-2018-4009 franz.guzman1@uisek.edu.ec Autor de correspondencia.
3 PhD, Universidad Internacional SEK, Quito, Ecuador.
https://orcid.org/0000-0002-3796-4706 pamela.merino@uisek.edu.ec
Resumen
La pérdida auditiva, por la exposición a ruido, es uno de los riesgos ocupacionales más
reportados mundialmente, lo que demuestra que es de suma importancia entender la manera
en la que el ruido se percibe, con la finalidad de poder tratarlo y brindar los controles
correspondientes. Objetivos: Presentar una síntesis sobre la sordera inducida, su
fisiopatología, factores asociados y medidas de control. Metodología: Se realizó una revisión
sistemática en los recursos electrónicos de PubMed, Scopus y Google Scholar que tengan
relación con ruido, exposición, factores y recomendaciones. Se estudiaron 20 artículos, de
los cuales 13 presentaron evidencias más relevantes sobre el tema. Resultados: Es importante
saber cómo funciona el oído y la capacidad de escuchar para poder realizar estudios e
identificar los factores influyentes. En base a los artículos recuperados, se mostró que los
factores más influyentes en la pérdida auditiva eran: género y edad, características
individuales y nivel sonoro con el tiempo de exposición. Así mismo, dependiendo de cómo
se manifiesta el ruido, se pueden llegar a producir distintos traumas. Conclusión: Es
importante entender cómo funciona la percepción del ruido y sus propiedades porque
dependiendo de esto se pueden producir daños a la salud, no solo de manera neurosensorial.
De igual manera, existen variables que con la tecnología actual no pueden ser valoradas al
momento de realizar evaluaciones auditivas. Finalmente, hay que identificar la mejor manera
de tratar la exposición a ruido desde una fase temprana para evitar problemas irreversibles
en el futuro.
Palabras clave: Sordera inducida, exposición, ruido, factores, cuidados.
Abstract
Hearing loss, due to noise exposure, is one of the most reported occupational risks worldwide,
which shows that it is of extremely importance to understand the way noise is perceived, in
order to be able to treat it and provide the corresponding controls. Objectives: To present a
synthesis on induced deafness, its pathophysiology, associated factors and control measures.
Methodology: Carry out a systematic review in the electronic resources of PubMed, Scopus
and Google Scholar that are related to noise, exposure, factors and recommendations. 20
articles were studied, of which 13 presented more relevant evidence on the subject. Results:
It is important to know how the ear works and the ability of listening to carry out studies and
identify the influencing factors. Based retrieved articles, it was shown that the most
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influential factors in hearing loss were: gender and age, individual characteristics and sound
level with its time of exposure. Likewise, depending on how the noise manifests, different
traumas can occur. Conclusion: It is important to understand how the perception of noise and
its properties works because, depending on this, some kind of damage to the human health
can occur, not only in a neurosensory way. Similarly, there are variables that with current
technology cannot be assessed when conducting hearing evaluations. Finally, it is necessary
to identify the best way to treat noise exposure from an early stage to avoid irreversible
problems in the future.
Keywords: Induced deafness, exposure, noise, factors, care.
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Introducción
La pérdida auditiva es uno de los problemas con mayor prevalencia en los últimos años,
por lo que se estima que dentro de la población mundial 1.3 billones de personas presentan
algún tipo de pérdida auditiva, debido a la exposición a ruido (Chen, Su, Bin, y Chenn, K. T,
2020).
Solo en Estados Unidos se estima que un 25% de la población sufre algún tipo de pérdida
auditiva debido a este fenómeno, al cual se lo ha denominado como Noise Induced Hearing
Loss(NIHL) (Liberman, 2017). Aunque los factores ergonómicos ocupacionales, al igual
que la exposición a ruido, no causen mortalidad, estos son factores que contribuyen
significativamente a que se produzca alguna discapacidad en las personas (Smith y
Pillarisetti, 2017).
Según la Organización Mundial de la Salud, en base a registros del año 2017,
aproximadamente 260 millones de personas sufren de pérdida auditiva severa, mientras que
1.1 billones de jóvenes entre edades 12 y 35 años, sufren de algún tipo de pérdida auditiva
debido a la presencia de ruido (Ding, T., Yan, A., y Liu, K., 2019). Consecuentemente, la
OMS también reporta que un 16% de la pérdida auditiva registrada en adultos es el resultado
de una exposición a ruido ocupacional (Hong, O. S., Kerr, M. J., Poling, G. L., y Dhar, S.
2013).
Desde el punto de vista anatómico, el oído humano no está diseñado para soportar altas
presiones de energía producidas por maquinarias o equipos utilizados en los oficios que
forman parte de esta sociedad industrializada. Históricamente, los primeros casos de NIHL
tienen lugar en el siglo XVIII debido a la revolución industrial (Liberman, 2017).
Esta enfermedad antiguamente era más común dentro de las personas que trabajaban como
herraderos, ya que debido a la actividad que realizaban, que consistía en golpear y tratar
piezas metálicas, se producía ruido en forma de impacto (Chen, K. H., Su, S. Bin, y Chen, K.
T, 2020; Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017). Este es uno de los dos
tipos de ruido de acuerdo con la clasificación de duración: el ruido impulso y el ruido
ocupacional, o continuo, que se puede identificar en el ambiente de trabajo. Hay que
considerar que el ruido impulso tiene la característica de poseer una corta duración, pero
libera gran cantidad de energía, lo que produce más daño hacia la parte interna del oído
(Tambs et al., 2006).
En la actualidad, la pérdida auditiva trae consigo una serie de consecuencias, y no solo
individuales, como la salud de las personas sino también produce un daño económico para el
empleador de un lugar de trabajo, debido a la baja en la productividad de sus líneas de trabajo
como resultado de la ausencia del personal. Por ejemplo: en Estados Unidos se estima que la
compensación anual, debido a la exposición de ruido dentro del ámbito laboral “Occupational
Noise Induced Hearing Loss” (ONIHL), alcance los $247,4 M. (Chen, K. H., Su, S. Bin, y
Chen, K. T, 2020). Otro dato importante sobre esta población es que de todo el personal que
trabaja y que se encuentra expuesto a ruido, un 23% presenta algún tipo de pérdida auditiva,
un 15% presenta tinnitus o la presencia de zumbidos y un 9% presenta los dos (Le, T. N.,
Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
En Europa, NIHL es una enfermedad que ha causado altos niveles de preocupación y es
considerada un problema serio debido que es la enfermedad ocupacional más reportada. En
Noruega, cada año se reciben alrededor de 2000 casos, de los cuales 600 son reportados como
nuevos (Lie et al., 2016).
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El ruido es un factor que se manifiesta de muchísimas formas en el ambiente, no solo
ocupacional. Es por esta razón que existen muchos factores que, aunque no son considerados,
indirectamente causan algún tipo de pérdida auditiva temporal (hipoacusia) o pueden causar
pérdidas auditivas temporales, que son irreversibles. Dicho esto, el presente artículo es el
resultado de una revisión sistemática exploratoria sobre temáticas importantes a considerar
en el momento de estudiar el ruido y sus efectos en la salud (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea,
J., y Westerberg, B. 2017).
Los siguientes puntos son algunas de las evidencias que muestran cómo la exposición a
ruido puede llegar a perjudicar a la población. En base a estos hallazgos se elaboraron los
objetivos de este artículo.
- Detallar cómo el fenómeno del ruido interfiere en la sordera inducida por medio de describir
cómo funciona su percepción y señalar el rol de los órganos auditivos que logran convertir
las vibraciones percibidas en el sonido que el cerebro lo percibe (Chen, K. H., Su, S. Bin, y
Chen, K. T, 2020; Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
- Analizar estudios que relacionan algunos factores que influyen en la manifestación de algún
tipo de daño hacia la salud; como factores ambientales, individuales además de
consideraciones al momento de realizar pruebas auditivas (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea,
J., y Westerberg, B. 2017; Liberman, 2017).
- Describir algunos de los efectos hacia la salud además de enlistar una serie de
recomendaciones y controles que pueden ser aplicados en un lugar de trabajo (Azizi, 2010;
Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
Metodología
La metodología principal que se utilizó para la elaboración de este documento consistió
básicamente en la búsqueda electrónica de recursos relacionados con pérdida auditiva
ocupacional”, añadiendo los operadores booleanos AND junto a los términos “factores” o
“salud” en páginas como PubMed, Scopus y Google Scholar.
En las primeras búsquedas, los documentos recuperados mostraban reseñas sobre los
distintos aspectos de la pérdida auditiva entre grupos de trabajadores. La investigación más
relevante sobre esta búsqueda fue “An overview of occupational noise-induced hearing loss
among workers: epidemiology, pathogenesis and preventive measures” (Chen, K. H., Su, S.
Bin, y Chen, K. T, 2020). Este documento presentó una reseña muy amplia sobre los efectos
y la patogénesis sobre la percepción de ruido, además de mencionar maneras en que,
dependiendo del tipo de ruido y de factores individuales (edad, género, tiempo de exposición,
etc.) de las personas, el daño auditivo puede afectar ciertas frecuencias en las que las personas
escuchan.
A partir de todos estos hallazgos, se decidió realizar más búsquedas en los mismos
recursos, pero utilizando los operadores booleanos: Noise Induced Hearing Loss (NIHL)
AND factors OR age OR gender AND controls OR recomendations”. El motivo por el que
se utilizaron términos en inglés en la búsqueda fue debido a que la gran mayoría de los
estudios relacionados con pérdida auditiva y sus factores estaban escritos en esta lengua.
Como último filtro dentro de la búsqueda realizada, se tomaron en cuenta artículos
publicados desde el año 1980 hasta el 2021.
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Resultados y Discusión
La larga exposición del sistema auditivo a ambientes que producen altos niveles de ruido
puede causar pérdida auditiva, lo que se denomina como “Noise Induced Hearing Loss”
(NIHL) y los efectos resultantes pueden ser leves, como una fatiga auditiva, de la cual una
persona puede recuperarse por medio de alejarse del ambiente ruidoso, pero si la exposición
es prolongada, los efectos en la salud pueden llegar a producir daños irreversibles. La manera
en la que el ruido afecta a las personas también depende de otros factores, entre ellos las
características individuales (edad, género, estilo de vida), además del tiempo de exposición
y el nivel de ruido que es emitido. Estos constituyentes juegan un papel importante en el nivel
de daño que ocurra en el individuo (Ding, T., Yan, A., y Liu, K. 2019).
Figura 1. Esquema de los huesos del oído medio. Vista corte de la cóclea espiral además de
dos fibras nerviosas auditivas. Fibra de alta frecuencia (azul) y fibra de baja frecuencia
(cian).
Fuente: Liberman, 2017.
Fisiopatología de la pérdida de oído inducida por ruido.
Analizar completamente la pérdida auditiva mediante la presencia de ruido resulta ser una
tarea muy compleja, ya que su manifestación en el cuerpo depende de la interacción de
factores genéticos y ambientales; además del daño biológico causado por la exposición. Lo
que sí es claro, es que cuando se trata de ruido lo que se analiza es energía emitida. A partir
de este principio, cuanto mayor sea el nivel de energía que sea emitido, el daño que produzca
será igual de grande (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
El factor más determinante en el nivel de daño que puede llegar a causar la exposición a
ruido es la edad. La prevalencia de la pérdida auditiva por edad “Age-Related Hearing Loss”
(AHL) ha aumentado juntamente con la expectativa de vida, y esto se encuentra relacionado
con la pérdida auditiva producido por ruido en los lugares que han crecido industrialmente.
Tanto pérdida auditiva por edad como la pérdida auditiva producido por ruido son ejemplos
de pérdidas auditivas sensorineurales que producen un daño en la parte del oído interno
(Liberman, 2017).
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Para poder entender esto de mejor manera, hay que saber que el oído humano está
compuesto por tres partes que son: oído externo, oído medio y oído interno. Tanto el oído
externo como el interno poseen células llamadas células pelo, que tienen como función
regular la sensibilidad de la presión de energía producida por el sonido percibido, lo que
produce que estas células vibren. Esta percepción ocurre primero en el oído externo, en donde
el impulso de sonido recibido luego es transmitido hacia el oído medio a través del canal
auditivo hasta llegar a la membrana timpánica. Finalmente, por medio de los huesos yunque,
martillo y estribo, las vibraciones apreciadas llegan al oído interno en donde las células pelo
de ahí vibran, generando impulsos eléctricos que, por medio de fibras nerviosas auditivas,
envían impulsos eléctricos que luego son interpretadas por el cerebro (Chen, K. H., Su, S.
Bin, y Chen, K. T, 2020; Liberman, 2017).
Figura 2. Micrografía del órgano Corti según material de histología. Se pueden apreciar las
terminales periféricas de las fibras nerviosas auditivas de las células pelo internas (IHC).
Fuente: Liberman, 2017.
En un principio, se creía que la sordera se producía cuando las células pelo se destruían,
pero estudios han demostrado que, dependiendo de la exposición y el nivel de ruido, las
conexiones sinópticas entre las células pelo y el oído interno pueden destruirse, incluso, antes
de causar algún daño en las mismas células (Liberman, 2017).
Factores asociados
En base a los artículos examinados, los factores con mayor influencia son los siguientes:
Factores ambientales. La pérdida auditiva puede ser causada por una exposición a
ruido originado en el ambiente; ya sea este laboral, deliberado o no. De igual manera,
dependiendo de las propiedades del sonido emitido, los daños pueden ser diferentes.
Para poder entender esto de mejor manera hay que saber que el ruido emitido puede
ser de dos tipos, dependiendo de la cantidad de energía liberada en función del
tiempo. El ruido puede ser continuo o de impulso. La diferencia más notable es que
el ruido continuo libera energía a lo largo de amplios periodos de tiempo. Esta energía
puede fluctuar y variar entre sus límites, pero de por sí es una exposición durante una
jornada laboral dentro de unabrica o empresa, por ejemplo. Esta exposición es más
probable que cause daños en el oído interno además de deteriorar las células pelo
externas “Outer Hair Cells” (OHC) (Liberman, 2017).
Por otra parte, el ruido impulso libera gran cantidad de energía en un corto período de
tiempo. Un ejemplo claro de este fenómeno ocurre con las personas de servicio militar o
policial ya que, al momento de usar armas de fuego, el ruido emitido por el arma disparada
puede llegar a sobrepasar los 185 dB. Esta gran cantidad de energía puede producir la ruptura
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del mpano y la desarticulación de los tres huesos más pequeños dentro del canal auditivo
(yunque, martillo y estribo) (Liberman, 2017). Este tipo de ruido es más perjudicial que el
ruido estable (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017). Mientras mayor
sea la duración del impulso, mayor puede ser la prevalencia de pérdida auditiva (Lie et al.,
2016).
Los efectos en el canal auditivo debido a la exposición a ruido, ya sea continuo o de
impulso, se los relaciona generalmente con algún tipo de trauma acústico antes de que sean
catalogados como “pérdida auditiva” cuando el daño es severo e irreversible. Este trauma
acústico puede ser de dos formas dependiendo del daño producido (Le, T. N., Straatman, L.
V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
Estas son:
1. Temporal. Temporary threshold shifts (TTS): El daño producido en el oído puede
recuperarse luego de alejarse de la exposición por un periodo entre 24 y 48 horas. Hay que
tener en cuenta que, en personas jóvenes, esta recuperación puede ser total.
2. Permanente. Permanent threshold shifts (PTS): Este tipo de daño, aunque la literatura
indica que puede existir una recuperación de los niveles de escucha de las personas, puede
producir daño en las conexiones sinópticas de los órganos neurosensoriales. El daño es
mucho más peligroso cuando logra afectar las células pelo internas “Inner Hair Cells” (IHC).
Género y edad. De la literatura estudiada se pudo ver que los factores que más
influyen dentro de lo que es la pérdida auditiva son el género y la edad, aparte de la
misma intensidad y tiempo de exposición a ruido. Para poder comprender estos
resultados de mejor manera hay que entender cómo funciona el proceso de evaluación
de la capacidad auditiva en las personas. Básicamente, la manera en la que las pruebas
auditivas funcionan esen dividir el espectro de sonido que los humanos pueden
escuchar (de 20 Hz a 20 kHz) en intervalos de octavas. Estos intervalos comúnmente
representan las frecuencias de 0.25, 0.5, 1, 2, 4 y 8 kHz (aunque dependiendo del
interés del estudio, estas frecuencias pueden ser diferentes) (Liberman, 2017).
Para cada rango de frecuencia se presenta un sonido, tanto para el oído izquierdo como
para el derecho y se procede a registrar los valores límites, en decibeles, para los cuales existe
alguna respuesta por parte de los oídos de cada individuo a cada una de las seis frecuencias
(Hwi Park, Y., Shin, S. H., Wan Byun, S., y Yeon Kim, J. 2016).
Hay que considerar que cuando se evalúa sonido, la unidad que se utiliza son los decibeles
(dB) y esta es de orden logarítmico. En pocas palabras, para entender mejor cómo es el
comportamiento de este fenómeno, por cada aumento de 20 dB, existe un aumento en la onda
de sonido por un factor de 10 (x10) (Liberman, 2017). A partir del análisis del
comportamiento de este fenómeno es que han surgido regulaciones en las que tratan de que
la exposición límite a ruido sea de 85 dB en un periodo de 8 horas (Liberman, 2017).
Algunos estudios han tratado de relacionar cómo estas variables de género y edad afectan
la percepción auditiva en las personas. En este sentido, se hará referencia a dos estudios
realizados en distintas poblaciones.
En la investigación “Occupational Noise Exposure And Hearing Loss: A Systematic
Review”(Lie et al., 2016) lo que se pretendía era brindar una reseña sistemática de cómo
funciona NIHL, para lo cual se revisaron un total de 3735 artículos y algunos de los resultados
que se obtuvieron fueron los siguientes:
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Tabla 1.
Hallazgos principales del artículo: “Occupational Noise Exposure And Hearing Loss: A
Systematic Review”
Hallazgos
Se cree que, debido a la exposición a ruido, existe una mayor pérdida auditiva en las
frecuencias de 0.5 hasta 2 kHz. O de 0.5 hasta 4 kHz.
A mayor edad, los valores límite de respuesta auditiva aumentan. Esta diferencia es más
notoria en las frecuencias de 3 a 8 kHz.
Existe mayor sordera en hombres que en mujeres.
Si existe una exposición continua a 85 dB por
un periodo de 8 horas, las frecuencias más
afectadas son entre 3 y 6 kHz.
Si la exposición a los 85 dB. permanece
por un tiempo de 10 años, el límite
auditivo aumenta en 4 dB.
Si la exposición a los 85 dB. permanece
por un tiempo de 40 años, el límite
auditivo aumenta en 5 dB.
Efectos de exposición a ruido impulso en hombres:
En los hombres de edades entre 45 y 64 años, el límite auditivo incrementa en 8 dB. en
las frecuencias de 3 a 8 kHz.
En los hombres mayores a 64 años, el límite auditivo aumenta en 7 dB. en las frecuencias
de 2 a 8 kHz.
Efectos de exposición a ruido impulso en mujeres:
En las mujeres de edades mayores a 64 años, el límite auditivo aumenta entre 4 a 6 dB.
en las frecuencias de 3 a 8 kHz.
Fuente: Lie et al., 2016.
Un segundo estudio de gran relevancia que fue revisado es: “Age - and Gender Related
Mean Hearing Threshold in a Highly Screened Population: The Korea National Health y
Nutrition Examination Survey 2010-2012” (Hwi Park, Y., Shin, S. H., Wan Byun, S., y Yeon
Kim, J. 2016). Esta investigación lo que buscó fue identificar la media de los valores límite
de respuesta auditiva, en una población de Corea del Sur, a partir del estudio de sus
características según la edad y género.
En la tabla 2 se muestra los hallazgos principales del artículo anteriormente mencionado.
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Tabla 2.
Hallazgos principales del artículo: “Age - and Gender Related Mean Hearing Threshold
in a Highly Screened Population: The Korea National Health y Nutrition Examination
Survey 2010-2012”
Hallazgos
Al analizar los resultados de las frecuencias de 0.5, 1 y 2 kHz., no existía mucha diferencia
en los valores límites, a partir del género de las personas; sin embargo, para el caso de los
hombres mayores a 30 años, los niveles límite en las frecuencias de 3, 4 y 6 kHz. eran
significativamente peor que las mujeres.
La diferencia de respuesta era más notoria, por género, en los rangos de edades de 60 a 69
años, pero esta brecha disminuía en los grupos de edades de 70 a 79 y de 80 a 85 años.
La mayor diferencia en los valores límite se dio en la frecuencia de 4 kHz.
A mayor edad de las personas, independientemente del género, mayor era el incremento
de los valores límite. (Figura 3 y Figura 4)
A mayor frecuencia de ruido, mayor era la pérdida auditiva.
Fuente: Hwi Park, Y., Shin, S. H., Wan Byun, S., y Yeon Kim, J., 2016
En la figura 3 se muestran los límites auditivos tanto en hombres como en mujeres. En
los dos estudios se puede ver que, a mayor edad de los individuos, la respuesta a la que se
registran estímulos límite también es mayor. Otro descubrimiento es que el rango de
frecuencia que presenta más daño, o mayor diferencia en la percepción de ruido, entre
hombres y mujeres es la frecuencia de 4 kHz. Se asume que esto ocurre por factores socio
ambientales ya que los hombres se encuentran más expuestos a ruido que las mujeres, debido
a las actividades laborales que realizan. Algo que apoya esta hipótesis es que luego de los 70
años, después de haberse retirado, los mites auditivos disminuyen (Hwi Park, Y., Shin, S.
H., Wan Byun, S., y Yeon Kim, J. 2016).
Figura 3. Límites auditivos previstos en hombres. Percentiles 10, 50 y 90 Basado en ISO 1999
(1990) (Liberman, 2017).
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Así mismo, otro motivo por el que existe mayor diferencia en las frecuencias alrededor de
4 kHz, es porque en este rango funciona la resonancia del oído externo y del canal auditivo
(Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
Estudios también muestran que las personas entre edades de 30 a 40 años tienden a
presentar problemas en su sensibilidad frente a las frecuencias altas, y cuando sobrepasan los
40 años, este problema llega a afectar la sensibilidad de las frecuencias bajas (Moore et al.,
2014).
Luego de haber analizado literatura referente a la pérdida auditiva para verificar si existe
alguna relación con la edad y género de las personas, se puede ver que sí, aunque es muy
complicado poder tener una respuesta clara ya que es muy difícil evaluar la cantidad total de
sonido a la que una persona se encuentra expuesta a lo largo de su vida, no solo del punto de
vista laboral (Lie et al., 2016).
Aunque la edad y el género resultan ser los factores que más influyen en que desarrolle
pérdida auditiva, a parte de la misma exposición a ruido, también hay que considerar que el
uso de sustancias ya sea alcohol o tabaco, también pueden ayudar a que se desarrolle algún
tipo de trauma acústico (Tang et al., 2008).
La mejor manera de poder estudiar la influencia de estos fenómenos es realizando estudios
longitudinales en poblaciones para así ejecutar un seguimiento dentro de un periodo de
tiempo. Adicionalmente, el efecto de la edad y el tiempo de exposición han sido variables
analizadas en pruebas con animales, ratones para ser más exactos. Como resultados se ha
visto que los ratones expuestos a ruidos constantes han presentado algún tipo de trauma
acústico temporal (TTS) en donde las células pelo no han presentado ningún daño; sin
embargo, las uniones sinápticas presentaron daños de hasta un 50% (Liberman, 2017).
Algunos de los motivos por los que muchas investigaciones usan a roedores como sujetos
prueba para entender los efectos de ruido es debido a un factor ético. Para entender la manera
en la que el ruido afecta a los sistemas auditivos hay que inducir pérdida auditiva mediante
la exposición a ruido a los sujetos prueba, y sería muy poco ético realizar este tipo de pruebas
en personas. Es por este motivo que se utilizan roedores, ya que su sistema auditivo tiene una
similitud con el sistema humano. Otro motivo por el que los roedores son sujetos prueba es
porque su capacidad de escuchar madura luego de haber nacido, a diferencia de la capacidad
de escuchar de los humanos que madura antes de nacer. Por este motivo, es más sencillo
hacer un seguimiento y ver cómo se manifiestan distintos niveles de ruido en ratas (Escabi,
C. D., Frye, M. D., Trevino, M., y Lobarinas, E., 2019).
- Factores genéticos y mecanismos de defensa. Hasta la actualidad no se han realizado
estudios que muestren la influencia de factores hereditarios en la pérdida auditiva. Este tipo
de estudio presenta un alto nivel de dificultad ya que para poderlo realizar hay que realizar
un seguimiento de los niveles de exposición de ruido que afecta a los integrantes de una
familia y normalmente estos niveles suelen ser los mismos, lo que complica la recolección
de datos (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
Como se mencionó antes, el oído humano no fue diseñado para soportar altos niveles de
presión acústica. Dicho esto, el cuerpo humano también tiene sus mecanismos de defensa y
uno de estos es la generación de proteínas de choque térmico Heat Shock Proteins (HSP)
(Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017). Debido a la larga exposición a
altos niveles de ruido se produce una intensa actividad metabólica en la cóclea lo que produce
estrés y fatiga en este órgano. Es por esta razón que, como medida de protección, se liberan
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una familia de 70 kDa (Kilo Dalton) HSP como mecanismo de defensa ante altas presiones
de ruido (Soares et al., 2020).
Estas proteínas son expresadas bajo condiciones fisiológicas y patológicas. Mientras más
severas sean las condiciones de presión de ruido, mayor va a ser la expresión de estas
proteínas (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017). Complementando
estudios realizados en animales, estudios en ratones muestra que existe inhibición de las
proteínas HSP cuando existe pérdida auditiva permanente luego de largas exposiciones a
ruido (Soares et al., 2020).
- Falta de información en audiometrías. Al momento de realizar evaluaciones de audiometría,
los valores que se obtienen son los límites a los cuales las personas muestran algún tipo de
respuesta auditiva frente a las frecuencias que son evaluadas. El valor que se obtiene,
aunque es un indicador del estado en el que se encuentra la capacidad de escuchar, no
muestra el estado en el que se encuentran los órganos internos del oído. En otras palabras,
existen variables como el estado de las fibras sensoriales ya que, debido a la exposición de
ruido, puede que las células pelo se encuentren bien, pero no se conoce nada sobre el estado
de estas uniones neurosensoriales que comunican las distintas partes del oído.
Esta incertidumbre se la conoce como pérdida auditiva escondida “Hidden Hearing
Loss” (Liberman, 2017). Este daño no es visible al revisar la histopatología coclear porque
esta degeneración solo es notable cuando el límite del audiograma excede el 80%.
(Liberman, 2017).
Algo que apoya este descubrimiento es la dificultad de escuchar. Por ejemplo, puede que
dos personas tengan el mismo resultado de una prueba de audiométrica, pero pueden tener
un distinto desempeño en pruebas de hablar. Esto se debe al estado en el que se encuentran
los órganos del oído interno (Liberman, 2017).
Existe mucho trabajo por hacer en esta área ya que de por , el oído interno no puede
ser sujeto de una biopsia y, tanto en animales como en personas, la exposición a ruido puede
producir algún daño neural en la cóclea sin necesariamente dañar las células pelo del oído
(Liberman, 2017).
Efectos hacia la salud
Claramente, el efecto en la salud más relevante, debido a la exposición de ruido, es
producir algún tipo de trauma auditivo, que dependiendo el nivel de intensidad puede llegar
a producir pérdida auditiva severa. Típicamente este fenómeno ocurre de manera simétrica;
es decir, afecta a los dos oídos por igual. Sin embargo, existe evidencia que esto puede darse
de manera asimétrica (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017). Esta
evidencia es limitada, pero estudios revelan que, dentro de la población mundial, entre un
4.7% a 36% existe una incidencia de pérdida auditiva asimétrica (Le, T. N., Straatman, L.
V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
Esta diferencia de percepción auditiva típicamente no supera los 5 dB; sin embargo, si la
exposición a altos niveles de ruido persiste, esta diferencia puede verse incrementada
comúnmente en las frecuencias más altas (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg,
B. 2017).
En base a estudios realizados, se puede ver que el oído izquierdo presenta mayor pérdida
auditiva en comparación con el oído derecho. Uno de los motivos por el que se cree que
existe una mayor afectación hacia el oído izquierdo es por las posturas que las personas
adoptan en el momento de utilizar maquinaria o equipos, ya que la gran mayoría de las
personas es diestra. Dicho esto, aún no existe una correlación o evidencia suficiente que
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analice este suceso con mayor profundidad (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y
Westerberg, B. 2017; Lie et al., 2016).
Otro motivo por el que se cree que el oído izquierdo es s “débil” es porque el efecto de
zumbido o tinnitus tiende a ser magnificado más en este oído que en el derecho. Así mismo,
existe una mayor prevalencia de este zumbido en trabajadores que están en presencia de ruido
(representa un 24% los que sufren de este fenómeno) en comparación a la población general
(que es un 14%) (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
El impacto de este zumbido puede llegar a producir otros daños o trastornos en el cuerpo;
como por ejemplo ansiedad, depresión, pérdida de percepción, pérdida de memoria, falta de
atención y desórdenes al dormir. A su vez, esta molestia auditiva puede llegar a causar estrés
social, baja autoestima y dificultad al relacionarse con otras personas, además de efectos en
la calidad de vida (Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
Cuando la pérdida auditiva se da de manera asimétrica puede llegar a ser un gran problema
para las personas que desempeñan labores en profesiones de seguridad o carreras que
requieran tener mayor atención en el momento de su desempeño (Le, T. N., Straatman, L.
V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
La larga exposición a altos niveles de presión sonora Sound Pressure Levels (SPL) puede
traer consigo los siguientes efectos: (Yang et al., 2018)
- Exposición mayor a 90 dB: Daño severo del sistema auditivo además de dolores de cabeza,
incremento en la presión sanguínea y otros.
- Exposición mayor a 100 dB: Irritación y dolor en el oído.
- Exposición mayor a 115 dB: Daño en la función de la corteza cerebral.
- Exposición mayor a 175 dB: Resonancia en el corazón, lo que puede llegar a producir la
muerte.
Existe también otro factor que también influye en la manera que el ruido afecta a las
personas y este es el nivel socioeconómico. Estudios señalan que personas que habitan en
países cuyo ingreso económico es medio o bajo, NIHL tiende a afectar aproximadamente al
80% de las personas expuestas. Como ejemplo, en la población trabajadora de Sudáfrica,
aproximadamente un 90% de las zonas de trabajo está expuestas a niveles de presión sonora
mayores a los 85 dB (Grobler et al., 2020).
En la actualidad aún no existe un tratamiento efectivo contra la pérdida auditiva producida
por la exposición a ruido. Esta enfermedad es mejor tratarla cuando se encuentra en sus fases
iniciales, ya que cuando ha existido una exposición prolongada durante años, puede resultar
ser crónica. Dicho esto, la prevención es la técnica empleada para limitar el deterioro de los
órganos auditivos. Una manera en la que se puede aplicar esto de manera ocupacional es por
medio de crear ambientes seguros y saludables en el trabajo en donde se pueda monitorear y
reducir la exposición por medio de aplicar controles, ya sean estos ingenieriles,
administrativos o individuales (Chen, K. H., Su, S. Bin, y Chen, K. T, 2020).
Otro mecanismo preventivo es realizar la vigilancia de la condición auditiva de los
trabajadores. Si se detecta algún tipo de hipoacusia temprana, puede ser tratada por medio de
cuidar los tiempos de exposición antes de que se produzcan problemas irreversibles en el
futuro (Chen, K. H., Su, S. Bin, y Chen, K. T, 2020).
Sobre el control de ruido se recomienda tener un establecimiento de trabajo en donde el
ruido se encuentre por debajo de los 80 dB. Así mismo, si el ruido de un lugar aumenta o
disminuye, tratar en lo posible que sea en rangos de 3 dB para que no afecte bruscamente a
la percepción de las personas (Chen, K. H., Su, S. Bin, y Chen, K. T, 2020).
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Actualmente, la medicina se encuentra buscando alternativas, como aplicar terapias
farmacéuticas que pueden llegar a ayudar a restaurar las conexiones sinápticas, aunque por
el momento estos procesos recién se encuentran en su fase de investigación. Se espera que
en el futuro este tipo de tratamientos puedan llegar a restaurar las conexiones neurales entre
los nervios auditivos y las IHCs, aunque hay que considerar que, para este tipo de
tratamientos, hay que tener mucho cuidado con los distintos factores que intervienen en la
susceptibilidad de ruido entre los modelos en animales y en humanos (Le Prell, C. G.,
Hackett, T. A., y Ramachandran, R. 2020). Pero esto, sin duda, resultaría ser una solución a
la problemática de pérdida auditiva en el futuro.
Finalmente, hay que tener en cuenta que cuando los controles no son lo suficientemente
eficaces para disminuir el nivel de ruido en el ambiente, los controles individuales (uso de
equipo de protección personal - EPP) son una muy buena alternativa, pero para que su uso
sea efectivo hay que brindar capacitaciones, educar y motivar al uso correcto de los equipos
a las personas en base a normativas y documentos estandarizados, ya que si no se los utiliza
de manera correcta, se puede causar una sensación falsa de seguridad y puede ser igual de
peligroso que la exposición al ruido emitido ( Chen, K. H., Su, S. Bin, y Chen, K. T, 2020;
Le, T. N., Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
Hay que tener en cuenta que los EPP son medidas de protección secundarias. Si son
utilizadas de manera adecuada son eficientes. Algo importante a considerar es el confort que
el uso de estos equipos, por ejemplo, las orejeras o tapones, puede generar. Es mucho más
efectivo usar equipos que produzcan una baja atenuación de sonido, pero tienen gran confort,
que equipos que produzcan una mayor atenuación, pero poco confort en su uso (Le, T. N.,
Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017).
Se recomienda realizar investigaciones para crear equipos que no sean pesados, pero
garanticen un alto nivel de confort, además de un alto nivel de efectividad (Le, T. N.,
Straatman, L. V., Lea, J., y Westerberg, B. 2017). Esto apoya al descubrimiento que indica
que el uso de EPP sí presenta una solución a corto plazo, sin embargo, hay que realizar más
estudios de esta problemática a largo plazo, ya que la evidencia aún es limitada (Kateman et
al., 2007).
La pérdida auditiva de manera ocupacional resulta ser uno de los problemas más
registrados a nivel mundial, es por esta razón que el presente artículo buscó dar una breve
reseña sobre la manera en la que la exposición a ruido puede producir algún tipo de trauma
auditivo, el mismo que si no se lo logra tratar desde una etapa inicial, puede llegar a producir
daños irreversibles en la capacidad neurosensorial de las personas expuestas, además de otros
daños a la salud. Adicional a esto, es importante conocer las propiedades del ruido ya que, a
partir de esto, se puede saber qué tipo de controles se pueden aplicar con la finalidad de
disminuir la presión sonora emitida por cualquiera que sea la fuente de interés.
Adicional a esto, el presente artículo detalla algunos de los factores que son de suma
importancia en el momento en que se desarrolle algún tipo de trauma acústico, aunque es
claro que sobre este tema aún falta hacer mucha investigación para poder concretar con
ciertas asunciones, por lo que se recomienda realizar estudios en poblaciones para ver cómo
se desarrolla este fenómeno a través de un seguimiento continuo.
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Conclusiones
La pérdida auditiva de carácter ocupacional resulta ser una de las enfermedades más
registradas a nivel mundial. Es por esta razón que el presente artículo tuvo como propósito
presentar una síntesis sobre tres facetas del ruido que fueron: la fisiopatología, factores
influyentes y recomendaciones. Para esto se brindó un resumen de algunos de los factores y
características del sonido y puntos a considerar en el momento de analizar la pérdida auditiva
originada por la exposición a ruido.
Entre los factores más determinantes se encuentran la edad y el género de las personas
expuestas, además del tiempo de exposición y el nivel de presión sonora liberado por la
fuente. Estos puntos, juntamente con algunas características individuales de las personas,
influyen en el nivel de trauma auditivo que puede llegar a producirse. Es por este motivo que
hay que tomar en cuenta la prevención como una de las soluciones más eficaces ya que
cuando de ruido se trata, hay que tratar de brindar los cuidados y controles respectivos desde
una etapa inicial, para que la salud de las personas afectadas no empeore, a tal punto de
generar problemas irremediables como una pérdida auditiva permanente.
Recomendaciones
Como se mencionó antes, una de las mejores maneras de poder estudiar la pérdida auditiva
es por medio de un estudio longitudinal dentro de alguna población. Las variables de interés
pueden ser el género, la edad, la ocupación y el tiempo de exposición a cierto ruido, además
de conocer las propiedades de este último.
Realizar este tipo de estudios, lo que permite es hacer un seguimiento de la enfermedad
en los pacientes, además de conocer si es necesario realizar algún tipo de intervención
temprana para cuidar a las personas. Aunque estas medidas pueden resultar ser muy
generales, si se las aplica de la mejor manera pueden ser eficientes como por ejemplo al
aplicar controles ingenieriles, administrativos e individuales (uso de EPP).
Sobre este último control es necesario realizar capacitaciones, educar y generar conciencia
para que el uso de los equipos de protección sea el correcto porque si no se los usa de la mejor
manera, puede ser igual de dañino que la misma exposición a ruido. Adicionalmente, una de
las problemáticas que se busca solucionar a futuro es crear equipos protectores que sean igual
de eficientes que cómodos en el momento de usarlos.
Conflicto de Intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
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