Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2021/08/04
Vol 5, Núm 2, pp 72-78 Aceptado (Acepted): 2021/08/24
ISSN 2661-6904
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clausurada en el año 1963. Con esto, la extensión cultural universitaria se convierte en una
actividad ilegal, en la que sus participantes fueron perseguidos, detenidos, encarcelados,
desaparecidos y asesinados.
Es en la década de los 70s que la Universidad Central del Ecuador vuelve a abrir sus
puertas a la población, en el marco de una inestabilidad política, económica y social del país.
La autonomía universitaria brindó la posibilidad de que estas políticas públicas de
extensión universitaria-vinculación pudieran ser ejecutadas por sus actores agrupados en la
Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE).
En 1974 se crea el Taller de Investigación Social, Diseño y Comunicación (TISDYC),
órgano de extensión universitaria-vinculación de la facultad de Arquitectura y Urbanismo de
la UCE, que es uno de los mejores ejemplos de servicio comunitario, sin desmerecer el
trabajo realizado por las Facultades de Medicina, Filosofía, Jurisprudencia y demás (Simbaña
y Correa, 2017).
En 1979, Ecuador desarrolla una nueva etapa constitucional, produciéndose, en un lapso
de 10 años, la sucesión de 5 presidentes. En este periodo, con base en la autonomía
universitaria, las políticas públicas relativas a la extensión universitaria-vinculación aún
continúan en manos de las organizaciones estudiantiles (FEUE). En el periodo de los años
70s se ejecuta un nuevo modelo de extensión universitaria, basado en una propuesta
concientizadora de la vinculación con la comunidad, que duró hasta la década de los años
80s (Serna G. , 2007).
En esa circunstancia, en Ecuador se retoma una postura neoliberal-neoconservadora en
los años 80s y 90s, que se caracteriza por un incremento en el desorden de la oferta educativa,
identificando a esta como una mercancía totalmente desvinculada de la investigación, la
vinculación y los intereses nacionales.
En la década de los años 90s, en Ecuador continua la inestabilidad en el poder político del
estado. Desde 1992 hasta 1999, se sucedieron otros seis presidentes que respondían a sus
grupos de poder, causando la quiebra del sistema monetario y adoptando el dólar de los
Estados Unidos de Norteamérica como la moneda de circulación oficial. Ecuador entró en
un proceso de dolarización, sin embargo, la universidad seguía manteniendo el “modelo
concientizador” influenciado por los seguidores de la posición filosófica materialista de la
historia. Mientras tanto, el poder político del estado respondía a bases filosóficas
contrapuestas. El acceso a la educación estaba limitado por la capacidad adquisitiva.
Es, a partir del año 2000, que se inicia un proceso económico, social y político de
posneoliberalismo. En el año 2007 se sostiene una nueva lógica social, en el marco de la
modificación del sistema de acumulación basado en la dependencia de materias primas. El
ejemplo a seguir es el asiático y coreano. Se propone un cambio de la matriz productiva, un
nuevo paradigma de desarrollo. Se apunta a un sistema productor de conocimiento y de
bienes con alto contenido de tecnología, como elemento de soberanía. Se normó que la
universidad retomara el concepto de abierta, pública y popular, con calidad.
En el año 2010 se publica en el registro oficial del Ecuador la Ley Orgánica de Educación
Superior, en la que cambia la denominación de extensión universitaria con la de vinculación
con la sociedad.
A partir del año 2017, en Ecuador se vuelve a proponer un “neoliberalismo tardío”, sin
proponerse cambios sustanciales en las relaciones que las instituciones de educación superior
puedan mantener con las comunidades, a través de sus actores educativos: docentes y
estudiantes.