Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2020/05/20
Vol. 4, Núm. 3, pp. 138-147 Aceptado (Acepted): 2020/12/04
ISSN 2661-6904
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una inconformidad e incomodidad frente a ese enfoque de la educación, enajenada al
platonismo, que se enrumba hacia lo razonable y constriñe lo sensible.
Habitualmente, el caso de la información filosófica y lógica ha conectado el conocimiento
con la verdad y con el requisito para ello. La perspectiva filosófica clásica del conocimiento
comienza con Platón (428-347 a. C.), quien desplegó una teoría según la cual las cosas
particulares pueden entenderse en virtud de participar en ideas universales, abriendo paso así al
pensamiento metafísico occidental. Entre los años 395 y 370 a. C. se compone el pensamiento
sobre el medio o textos, entre los que se encuentran La República, el Fedón y el Teeteto, que
esencialmente descubren su hipótesis de los pensamientos y la naturaleza.
Platón propone la presencia de dos medidas en realidad: el mundo comprensible y el mundo
razonable. Los pensamientos no se conocen al descartar los sentidos, sin embargo, se utilizan
para encontrar lo que proponen. En este sentido, el acceso a la información genuina debe ser
completado por el espíritu, ya que al ver las cosas solo a través de los sentidos hay una imagen
engañosa, las sensaciones son defectuosas, puesto que solo el alma es capaz de reflexionar y
cuestionar las cosas, elevándose en sí al conocimiento (Marín Ramírez, 2012).
También se tuvo en cuenta el positivismo, que aparece con Augusto Comte, en la primera
mitad del siglo XIX, pues fue la filosofía encargada de respaldar esta actitud teórica nacida del
enfoque cartesiano y entre sus contribuciones está la idea de la comprensión científica de la
realidad social humana. Además, debe ser percibida científicamente para que la realidad social
humana pueda superar toda forma especulativa, lo que indica que, entre sus compromisos está
la posibilidad de la investigación lógica de la cultura humana, para superar cada estructura
teórica, lo que demuestra que la realidad social humana debe ser comprendida
experimentalmente (González & Hernández Alegría, 2014). Es esencial tener en cuenta que,
desde el punto de vista positivista, ha habido compromisos implícitos con la información sobre
cultura y ciencia humana en general. Esto le ha permitido tener un trabajo principal en el avance
de la revolución de la información durante todo el siglo XX. Con el llamado a la solicitud de
marca registrada, precisión, minuciosidad y control en la ciencia, establecieron una batalla
crítica contra la metodología mágica (comprendida como pensamiento teórico), una práctica
habitual que se origina en el pensamiento premoderno, del cual la ciencia debe retirarse según
lo indicado por positivistas. Así por la senda del supuesto rigor científico se llegó a considerar
lo axiológico como inservible para la educación y la ciencia. (González & Hernández Alegría,
2014; Gracia & Gozálvez, 2016).
Obviamente, se halla el origen de la preponderancia de un concepto teórico de la filosofía
durante siglos frente a su consideración original como única certeza, a la cual la historiografía
de la teoría casi no ha tenido en cuenta durante buen tiempo, incluso entre los especialistas en
historia contemporánea. La sistematización, la adaptación al credo católico y el manifiesto
endurecimiento de sus categorías son, por lo tanto, los cambios que sufrió la forma de pensar
occidental durante la Edad Media. Descartes, Spinoza o Kant son ejemplos de cómo las hipótesis
filosóficas crecientes intentan aparecer como un marco, en el que la inteligencia, la ordenación
coherente y el método impongan su ley frente a la particularidad de la existencia individual. La
Edad Moderna no se apartó por completo del peso de la tradición y, aferrada a la imagen de la
filosofía como ocupación fundamentalmente teórica, continuó con su afán de sistematizar el
pensamiento y la ciencia moderna. (Gracia & Gozálvez, 2016).
Obviamente, debemos recordar que Hegel no alude a la yuxtaposición directa de la
disposición de las evaluaciones de las personas que, de alguna manera, han contribuido al avance