Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2020/04/13
Vol. 4, Núm. 1 Aceptado (Acepted): 2020/04/22
ISSN 2661-6904
Carta al Editor
COVID 19 y cirugía: ¿Por qué el equipo quirúrgico es víctima de la
enfermedad?
COVID 19 and surgery: Why is the surgical team a victim of the disease?
Miembros del Comité Editorial:
No existe duda que la pandemia COVID-19 tomó al mundo médico y científico de
sorpresa, y, los cirujanos, al igual que los respectivos equipos que dan soporte al evento
quirúrgico, no escapan a esta realidad que inicio en China y que prácticamente se ha
expandido a todo el mundo y esto nos ha motivado a dirigir esta correspondencia de carácter
científico.
La discusión que los autores pretenden iniciar se sustenta no sólo en lo técnico quirúrgico
sino también en lo entramado de diseñar las metodologías de seguridad en la programación
quirúrgica, la viabilidad económica/ administrativa de los centros públicos y privados en
cuanto seguir adelante con los eventos quirúrgicos programados y lo que más peso toma
considerar el quirófano como un lugar inseguro desde las esferas de bioseguridad, cuando
hablamos de COVID-19. Según lo discutido en webinar de fundación Daicim
(Asbum,2020), aunque no suena tan atractivo, enfatizamos a todos los que podamos “hay
que aislarse”, bajo esta premisa se entiende la importancia epidemiológica de guardar un
“retiro estratégico” que salvaguarda la salud del equipo quirúrgico. Sin embargo, debe
tomarse en cuenta que muy aparte de lo relacionado a la pandemia, los centros dispensadores
de salud siguen recibiendo lo considerado usual, a saber: padecimiento por colecistitis aguda,
pacientes con obstrucción intestinal, afecciones tan comunes como apendicitis aguda, en
donde “el treinta por ciento (30%) de los pacientes con COVID-19 son asintomáticos, si este
porcentaje se cuela al hospital infectara al cirujano, anestesiólogo…” (Fundación Daicim,
2020).
Técnicamente, esta afirmación es tan cierta, que en la experiencia de Italia y España se
consideró que este porcentaje de pacientes infectantes asintomáticos generaron la mayoría
de contagios en el equipo de salud, el cual, no tomó las medidas necesarias para su
bioseguridad. Inicialmente esto se ve reflejado en experiencias como las expresadas en
Estados Unidos, donde los cirujanos infectados comunican que sólo usaron medidas
convencionales de protección (Raphael, 2020). Llama la atención que entre el número de
contagiados en cirugía por especialidad figuran anestesiólogos el grupo diana, obstetras y
ortopedistas, estos últimos utilizan instrumental que generan ciclado del flujo aéreo como
perforadores y en presencia de tejido sanguíneo una potencial fuente de infección
transquirurgica.
Queda preguntar entonces: ¿Deben los servicios quirúrgicos mantenerse operativos en
pleno?, ¿quiénes deberán ser los que singan adelante con los planes quirúrgicos?,
¿administrativamente es complejo generar nuevos programas quirúrgicos relacionados a
prevenir contagios de COVID-19?
La experiencia ha sido muy contradictoria; los autores de esta comunicación editorial
consideran que hay conciencia del peligro que existe en torno a la enfermedad en nuestro
medio, pero no del todo en relación a los riesgos individuales. Los equipos quirúrgicos
enfatizan la necesidad de mantenerse a salvo con los llamados equipos de protección personal
(EPP), que han demostrado ser de mucha utilidad como barreras de protección; no obstante,
las fuentes de contagio se han identificado en el uso inapropiado del EPP. En publicaciones
del mes de marzo a (escasos 18 días de la redacción de esta carta), todavía es cuestionable la