Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2017/01/20
Vol.1, Núm.1, pp. 31-41 Aceptado (Acepted): 2017/04/24
ISSN 2661-6904
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la disminución del eflujo de K
+
en los canales celulares Kir por acción fundamental de la
insulina, las hormonas tiroideas y las catecolaminas, ya que se han encontrado hasta 1/3 de
casos de mutaciones de los canales Kir2.6 (Koolman, 2004).
La inmediata corrección del potasio es indispensable para prevenir complicaciones
cardiacas (Castillo, Velázquez, Rosales, & Ochoa, 2011). Debe administrarse lentamente una
solución intravenosa de cloruro de potasio entre 40 – 200 mEq, pues una buena parte de los
pacientes evoluciona hacia una hiperpotasemia de rebote (>5,5mEq/L) (Ochoa & Pérez,
2013) - nótese que tres de los casos analizados la sufrió (60,0%).
Ha de tenerse cuidado al administrar el potasio, pues nunca debe hacerse con soluciones
que contengan dextrosa, debido a la exagerada respuesta que presentan los pacientes de
parálisis periódica hipopotasémica tirotóxica a la liberación de insulina ante los carbohidratos
(Orive, y otros, 2011). Cope, Samaraweera y Burn (2013), a partir de estudios pilotos
realizados, sugieren administrar propanolol a dosis altas porque apoya en la fase aguda, no
induce la hiperpotasemia de rebote y agiliza el proceso fisiológico de recuperación de la
debilidad muscular más rápido.
Sin embargo, los autores consultados son unánimes en cuanto a que el control del
hipertiroidismo hasta llevar al paciente a un estado eutiroideo es el tratamiento definitivo,
utilizando cualquiera de las variantes (farmacológicas o quirúrgicas), para prevenir más
eficazmente la repetición de los ataques (Falhammar, Thorén, & Calissendorf, 2013).
Se corrobora que el padecimiento se presenta más en hombres entre 20 y 40 años de edad
y rara vez en mujeres (Ochoa & Pérez, 2013). El predominio en el sexo masculino puede
estar dado en la acción de los andrógenos sobre la actividad de la bomba de Na
+
/K
+
ATPasa
(Castillo, Velázquez, Rosales, & Ochoa, 2011). Vale recordar en este punto que la
reabsorción controlada de Na
+
a partir de la orina utiliza varios mecanismos fisiológicos: una
parte del ion es captada pasivamente en el túbulo proximal por rompimiento entre las células,
existe un transporte activo secundario de conjunto con glucosa y aminoácidos, y en la rama
ascendente del asa de Henle existe otro transportador electroneutro que capta un ion Na
+
y
otro K
+
junto con dos iones Cl
-
; luego, de esto último depende la adecuada reabsorción de
entre 30-40% del Na
+
y el funcionamiento de la Na
+
/K
+
ATPasa que bombea de regreso hacia
el plasma el Na
+
reabsorbido desde la orina primaria en intercambio por el K
+
, y se conoce
que los andrógenos potencian este proceso, sobre todo a la luz del túbulo distal (Koolman,
2004). Por ello, aunque el hipertiroidismo es más frecuente en mujeres, la parálisis periódica
hipopotasémica tirotóxica se presenta, según Ruiz y Pramparo (2011) en una relación
hombre-mujer de 6:1 y según Castillo, Velázquez, Rosales y Ochoa (2011), en una relación
de 20:1,2. Por similares razones, debido a que los andrógenos aumentan en los hombres entre
las edades de 20-40 años, es que se presentan los episodios especialmente en este rango etario
(Koolman, 2004).
Se confirma que existe una diferencia sustancial por su génesis entre la parálisis periódica
hipopotasémica tirotóxica y la parálisis periódica hipopotasémica familiar, esta última que
tiene etiología hereditaria mientras que la primera no se produce con frecuencia generacional
necesariamente (Orive, y otros, 2011). No obstante, cabe acotar que cualquier causa de
hipertiroidismo puede provocar una parálisis periódica hipopotasémica tirotóxica; autores
como Falhammar, Thoren y Calissendorf (2013) consideran que la mayoría de los pacientes
cursan con la enfermedad de Graves-Basedow, pero también se dan asociaciones con bocio