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Evocando la vocación de enfermería
Evocating the vocation of nursing
Indyra Gallard Muñoz
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.
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Máster en Salud Pública y Envejecimiento. Universidad Iberoamericana del Ecuador. Facultad Salud y
Bienestar, Departamento de Enfermería. Quito-Ecuador. igallard@unibe.edu.ec
Resumen: La esencia de ser enfermera/o atrae una “fuerza inspiradora llamada vocación”,
donde no solo se tiene un deseo efusivo para el trabajo y el logro del bienestar de las demás
personas, sino que se enmarca en el beneficio que le otorga la praxis de la enfermería en el
cuidado de la vida del ser humano. La investigación se realizó mediante la revisión y análisis
de documentos a través de los cuales se logró identificar, describir y analizar la vocación
como factor condicionante del qué, por qué y para qué de la profesión, así como también, los
intereses personales, profesionales, valores humanos y morales asociados. Se llegó a la
conclusión que la vocación es un proceso dinámico que integra el vínculo existente entre una
persona y su contexto social, político y geográfico, y que está ligada a la praxis que
diariamente realizan estos profesionales, la cual se complementa con la formación y
capacitación. Por tanto, la profesión de enfermería no solo requiere de vocación, sino también
de un cuerpo de conocimientos que permita entender la vida, la salud, la enfermedad y la
muerte para asegurar un cuidado humano de calidad y cónsono con los requerimientos de la
sociedad.
Palabras clave: Vocación, Valores, Enfermería, Cuidado humano.
Abstract: The essence of being a nurse attracts an "inspiring force called vocation", where
not only do you have an effusive desire to work and to achieve the well-being of other people,
but it is framed in the benefit that the praxis of Nursing gives in the care of human life. The
research was carried out by reviewing and analyzing documents through it was possible to
identify, describe and analyze the vocation as a conditioning factor of what, why and for what
of the profession, as well as the influence of associated personal, professional, human and
moral values. It was concluded that the vocation is a dynamic process that integrates the
existing link between a person and their social, political and geographical context, and that
is linked to the praxis that these professionals perform daily, which is complemented by
education and training. Therefore, the nursing profession not only requires vocation but also
a body of knowledges that allows to understand life, health, sickness and death to ensure a
quality human care in accordance with the requirements of the society.
Keywords: Vocation, Nursing, Human care.
Introducción
Desde tiempos inmemorables se ha dicho que la enfermería se caracteriza por ser una
profesión de vocación, esto, porque las personas que optan por elegir este tipo de profesiones
sienten la necesidad de ayudar a los des, sobre todo en momentos críticos de la vida como
lo es la enfermedad (González,2010). Se puede entender entonces, que la vocación es la suma
de cualidades que disponen a la persona a orientarse hacia un determinado oficio o profesión.
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El desarrollo de la vocación de la enfermería se construye por medio de motivaciones que
emergen desde el interior de cada persona que elige ser enfermera(o), factores, y condiciones
que favorecen el desarrollo de las habilidades y competencias que a futuro le permitirá
brindar cuidados humanos a la persona, familia y comunidades (Hernández, 2018).
En este contexto, la vocación centra sus propósitos en esa voz interior que conlleva a la
persona a realizar acciones que se unen con el ser ontológico de la profesión, y que se
complementan con la formación y capacitación profesional, lo que conlleva, al desempeño
de una práctica optima y socialmente responsable, brindando un cuidado humano de calidad,
donde más allá de la exigencia del sistema de salud, es reconocer el qué, el por qué y para
qué de la profesión (Agrazal, 2016).
Por su parte, el cuidado constituye el objeto del saber y del quehacer principal de
enfermería, que incluye, la generación y aplicación de conocimiento en pro del cuidado de la
vida del ser humano. Razón por la cual, es importante considerar los más altos estándares de
formación, de modo tal, que facilite a estos profesionales desempeñarse de acuerdo a los
adelantos científicos, tecnológicos y a la demanda de la sociedad. La formación del
profesional de enfermería lleva consigo una serie de elementos axiológicos, teóricos y
humanistas que construyen los saberes enfermeros y permiten la reflexión crítica constante
del cuidado brindado, y de los factores que condicionan la acción humana (Ortega y Gasset,
1983).
Frecuentemente la vocación en buena medida se relaciona con la elección de una carrera
en particular. Sin embargo, es importante diferenciar que la elección de la futura profesión
se asocia con el prestigio social de las profesiones o al vínculo de estas con determinadas
disciplinas. Específicamente en la juventud, un criterio esencial en la selección es la
motivación hacia el contenido de la profesión, aunque esta elección puede efectuarse también
por mecanismos psicológicos totalmente diferentes, como la búsqueda de prestigio social, de
aprobación familiar, de bienestar económico, la necesidad de ser útil a la sociedad, entre otros
(Domínguez, 2007).
La elección de una profesión no es un hecho que ocurre en un momento exclusivo de la
vida, sino que es un proceso de desarrollo y aprendizaje que abarca varios años de la vida de
la persona, y quien elige la profesión de enfermería no escapa de vivir dicho proceso. Esta
decisión resulta fundamentalmente de la relación que se establece sobre la base de lo que la
persona quiere llegar a ser y la forma de vida que hace posible elegir cierta profesión
(González, 2010).
De allí, la importancia de plantearse qué se desea a futuro y de qué manera poder
obtenerlo, con el fin de llegar con la mayor certeza de éxito a la vida profesional. La elección
de la profesión, del futuro trabajo, y de los caminos que se deben seguir, son aspectos
relevantes que no pueden dejarse al azar, más aún si se trata de una profesión del área de la
salud, puesto que el objeto de trabajo es el cuidado humano, lo que amerita, plena conciencia,
compromiso, responsabilidad y motivación, como herramientas fundamentales para
contribuir a la satisfacción de necesidades individuales y colectivas.
Estos planteamientos a conciencia, orientan a las personas a elegir la profesión correcta,
a seguir capacitándose, y apuntalando cómo será su futuro, dado que en definitiva este será,
lo que cada persona elija que sea. Con base a lo expuesto, se consideró relevante analizar la
vocación de enfermería y describir los intereses profesionales, las competencias, los valores
humanos y la practicidad humanística, con el propósito de aportar referentes teóricos que
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permitan a los profesionales de la enfermería la auto reflexión para mejorar el accionar
enfermero en nuestros establecimientos de salud, así como también a las instituciones
responsables de la formación de este talento humano.
Metodología
La metodología de investigación utilizada fue de tipo documental, por cuanto se usó como
fuentes de información, el documento escrito, en diferentes presentaciones: impreso y/o
electrónico, en este caso se revisó y analizó información concerniente a la vocación de
enfermería. Sobre este particular, Arias (2006), definió a la investigación documental como
aquel “proceso basado en la búsqueda, recuperación, análisis, crítica e interpretación de datos
secundarios, es decir, los obtenidos y registrados por otros investigadores en fuentes
documentales: impresas, audiovisuales o electrónicas, y cuyo propósito es el aporte de
nuevos conocimientos” (p.27). En este contexto, se llevó a cabo la localización de aquellos
documentos a nivel nacional e internacional, que, de una forma u otra han desarrollado un
análisis sobre la vocación de enfermería, destacando los intereses personales y profesionales,
los valores humanos y morales asociados.
La unidad de análisis seleccionada, estuvo representada por: 31 fuentes consultadas, entre
estas, libros, trabajos de investigación, publicadas en revistas y páginas web, lo que permitió
revisar hechos, fundamentos teóricos, experiencias y actividades que se realizan dentro de
esta área de estudio y relacionadas a la vocación. Los registros obtenidos de esos documentos
fueron sometidos a un proceso de revisión, análisis, interpretación y reflexión.
Para la selección de documentos, se diseñó una ficha de identificación (Ver anexo A), con
el propósito de contar con los datos necesarios de los documentos (libros, revistas, páginas
Web, entre otros) referidos al tema en estudio. Además, esta técnica permitió diseñar el índice
de referencias.
Resultados y discusión
Vocación
Etimológicamente la palabra vocación deriva del latín “vocatioque significa llamado o
acción de llamar, se entiende como llamado hacia un determinado fin o destino (Pantoja,
1992). Al profundizar sobre el presente tema, se encontró que el concepto de vocación es
definido de diversas maneras. Para Bohoslavsky (1978), la vocación “no es algo innato”
(p.42). Por su parte, Vidales (1988), afirmó que “el hombre debe ser considerado como una
vocación en mismo” (p.33). Para Cueli (1985), la vocación “es el llamado a cumplir una
necesidad” (p.39).
En este sentido, se destaca que los seres humanos al nacer heredamos un conjunto de
factores económicos, políticos, sociales y culturales que determinan e inducen cierta
vocación. La vocación permite a las personas desarrollar sus habilidades, actitudes, e
intereses y autorrealizarse para alcanzar el éxito y una posición social (López, 2000). A su
vez, este proceso dinámico orienta al individuo a elegir una determinada ocupación o
profesión, donde la elección es una decisión personal en la que interviene la conciencia y la
voluntad.
A lo anterior habría que sumarle que la vocación no es un evento innato en el ser humano,
sino el resultado de un proceso de formación continua, dentro del ambiente en el que habita,
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y su cultura (Troncoso, Garay y Sanhueza, 2016). Esto hace referencia a que no existe un
tiempo determinado para ejecutar la vocación, por tanto, se estima que todo momento es
importante.
Por su parte, el contexto entiende a la vocación como algo que surge desde el nacimiento
y se va descubriendo y desarrollando con el pasar del tiempo, se encuentra influenciada por
una serie de factores como el medio social, psicológico y ambiental que el ser humano crea
a lo largo de su vida, permitiendo desarrollar actitudes, aptitudes e intereses (González,
2010).
En este sentido, la vocación está impregnada de un fuerte componente afectivo, el cual,
reposa en el inconsciente y se manifiesta en los actos. De igual forma, las tendencias
vocacionales orientan al ser humano hacia una determinada esfera de valores necesarios
como marco de referencia y estructuración de la personalidad individual. Siendo el factor
representativo el objeto o la actividad hacia donde la vocación orienta a la persona (Vidales,
1988).
De allí, que la vocación sea considerada una característica que contribuye en el
satisfactorio ejercicio profesional de cualquier persona. Específicamente en el área de la
enfermería esta cualidad se encuentra presente desde los primeros años de estudios, razón
por la cual, al elegir estudiar esta profesión, el interés vocacional prevalece sobre muchos
otros. Es importante resaltar que la enfermería es una profesión que antepone el bienestar y
seguridad de los pacientes a la suya propia, por ello, no solo se requiere de vocación, sino
también de un cuerpo de conocimientos que permita entender la vida, la salud, la enfermedad
y la muerte, y por ende ofrecer un cuidado de calidad (Duque, 1999).
Intereses personales y profesionales
Los seres humanos nacen con características totalmente diferentes en un tiempo, y en un
espacio específico que ni siquiera sus padres pueden predeterminar, y donde ocurren diversos
eventos fortuitos que proporcionan innumerables oportunidades de aprendizaje. Es así,
como surgen los intereses profesionales y personales, los cuales, ayudan a delinear algunos
objetivos que estarán acordes con las aptitudes y características personales, favoreciendo el
descubrimiento de la vocación, y permitiendo reducir las frustraciones y el riesgo de toma de
decisiones erradas (Rodríguez, Puialto, Fernández y Rodríguez, 1998).
Particularmente las personas a la hora de elegir una profesión, se inspiran en imágenes y
estereotipos construidos históricamente sobre determinada profesión o en las
representaciones construidas en su imaginario sobre las profesiones existentes. En el caso
particular de enfermería, se encontró que la elección estuvo determinada por sus expectativas,
por la influencia de las experiencias vividas por la familia en relación a situaciones de salud-
enfermedad, por la estabilidad laboral que esta ofrece, así como por el amplio campo de
ejercicio, la posibilidad de obtener varios empleos y por ser una profesión humanitaria con
reconocimiento social (Madero, Fernández y Vallejo, 2018).
Unido a lo anterior es relevante tener conocimiento de la dinámica de la profesión, dado
que ello, determina la vida productiva, el estilo de vida, las relaciones sociales y todo lo
relacionado con el trabajo. No obstante, y de manera más amplia, la profesión de enfermería
es mucho más que vocación y cualidades innatas puestas al servicio del ser humano, es una
profesión donde se aprende a brindar cuidados con arte, con afecto, compasión y respeto por
la dignidad e individualidad de cada persona (Potter y Perry, 2015). Para el logro de lo
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expuesto, es necesario contar con un cuerpo de conocimientos, fundamentos filosóficos,
históricos, éticos, y teorías propias de la profesión, de modo tal, que permita comprender el
fenómeno salud-enfermedad de los seres humanos, la relación con su ambiente y de este
modo, proveer el cuidado que espera la sociedad.
Valores humanos y morales
El término valor proviene del latín “valor” que significa estar bien. Un valor es algo que
se impone por sí mismo, expresa lo que es deseable, significante o correcto para una persona
o sociedad como un todo. Son guías o patrones de comportamiento, que orientan los modos
particulares de ser y vivir, humanizan y forman el criterio de juicio, preferencia y elección
para la acción (Díaz, Castro y Cueva, 2012).
Por su parte, el Diccionario de la lengua española (2018), define al valor como “el grado
de utilidad o aptitud que poseen las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar
bienestar” (p.290). Como se puede ver, los valores ayudan al ser humano a distinguir entre
lo bueno o malo y aplicar su ética en el desarrollo de las actividades, actuando coherente a
sus principios.
Además, son adquiridos libremente por el sujeto, a través del proceso de valoración o
juicio crítico, en una relación objeto sujeto durante la socialización con diversos agentes a
lo largo de su vida, tal es el caso del ambiente físico, el ambiente cultural, el medio social, el
conjunto de necesidades y el factor tiempo-espacio. Uno de los agentes socializadores más
importante para la formación de valores es la familia, ya que en ella se dan las primeras
relaciones interpersonales y los primeros aprendizajes vitales. Otro de los agentes es la
escuela, donde se promueven ciertos valores de acuerdo con la edad del individuo, nivel
académico e institución de que se trate, pero siempre partiendo de las aspiraciones sociales
de ese tiempo o momento (Díaz, Castro, y Cuevas, 2012).
En lo referente al marco de una profesión, se identifican los valores profesionales como
los estándares de acción que son representativos de un grupo profesional, los cuales, marcan
un determinado comportamiento y le confieren un valor a la profesión (American Association
of Colleges of Nursing, 1986; Glen, 1999; Martin, Yarbrough y Alfred, 2003). Tal como
afirmaron Zoboli, Campos y Schveitzer (2013), “constituyen ejes en torno a los cuales giran
las actividades y la posibilidad de alcanzar la excelencia profesional” (p.698).
Asimismo, es necesario tener en cuenta que los valores a nivel profesional son reflejados
por cada individuo de diferentes modos en función de su experiencia, intereses y capacidades
(López-Pereira y Arango- Bayer, 2017). Sin embargo, quienes tienen la responsabilidad de
la formación de valores profesionales son las instituciones de educación superior, donde,
particularmente el estudiante de enfermería contemplará sus necesidades profesionales y las
necesidades del entorno, encontrando el significado de cada valor mostrado durante su
formación, seleccionando así, el conjunto de valores profesionales ordenados de manera
jerárquica (sistema valoral), y asumiendo la base que guiará su comportamiento laboral a su
egreso (Díaz, Castro y Cuevas, 2012).
Ahora bien, desde la perspectiva humanista e integradora el cuidado humano incluye
valores morales, los cuales, trascienden el campo profesional para involucrarse en el campo
de las acciones moralmente justificadas; sobre este particular, el cuidado humano demanda
compromiso por el otro, por su modo de ser y estar en el mundo, así como respeto de los
significados que se le asignan a la experiencia de la enfermedad (Barba, 2007).
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Los valores morales pertenecientes a la filosofía enfermera, están presentes en su código
ético, dirigidos a proteger al protagonista principal en el proceso salud-enfermedad: La
persona, la familia y la comunidad. En el código ético, aparecen aspectos relativos a la
práctica, competencia y relaciones con colaboradores; condiciones del empleo; propósito de
la profesión y conducta personal; así como, responsabilidad de desarrollar conocimientos y
normas para la profesión, y el papel y responsabilidad en la delegación de funciones a otros
(Martínez, Buxarrais y Bara, 2002).
De igual manera, los códigos éticos de enfermería incluyen aspectos relativos al respeto
por la vida y dignidad del paciente; mantenimiento de la confidencialidad; no discriminación
de personas por motivos de nacionalidad, credo, raza, condición socio-económica, sexo u
opiniones políticas; así como de la seguridad del paciente. Contemplan también cuestiones
sociales como examinar y mejorar las necesidades sanitarias y sociales de la comunidad;
directrices éticas para la investigación; relación de la enfermera con el estado y el
cumplimiento de las leyes de cada país; y los criterios sobre eutanasia (Quiala, 2013).
Tal como se evidencia, la ética trata de abordar aquello que va más allá de los intereses
individuales, y de la condición del hombre como ser vivo. Sin embargo, el momento que está
viviendo la humanidad, amerita una reflexión crítica y profunda sobre el rumbo que está
tomando la sociedad, dado que esta, continúa excluyendo grupos tradicionalmente
discriminados y los moralmente vulnerados durante la historia. Esa dinámica se puede
comprender de la siguiente forma: cada vez que aceptamos que un humano vale más que
otro, nos encontramos con el proceso ideológico de las relaciones de poder que proclaman
verdades de ocasión, en un esquema mental que se repite a lo largo de la historia (Sánchez,
Mannes y Rocha, 2018).
La situación planteada exige con urgencia un análisis reflexivo y responsable, propio de
un profesional. La superación no pasa solo por una mejor distribución de los ingresos, sino
por una transformación cultural y de otros sectores que influencian la construcción de la
visión de mundo, como lo es la educación.
Cuidado humano
Cuidar requiere tiempo y espacio, dedicación técnica, ciencia y sabiduría, conocimiento
teórico y práctica, además, de un marco institucional idóneo que permita proveer los
cuidados. Cuidar simboliza tener conocimiento de y de otros, ser capaz de sentir desde
adentro, lo que la otra persona siente, y determinar qué requiere para crecer. El alcance moral
del cuidado es la ética de la responsabilidad, enfatiza que los valores se descubren en el
cuidado y se articulan con las respuestas humanas del ser (Mayeroff, 1971).
El cuidado humano, es un imperativo moral, en el que prima el valor y la dignidad de la
persona cuidada, a quien es necesario ayudar a obtener s autoconocimiento, s
autocontrol y disponibilidad para la autocuración, independiente de la condición externa de
salud (Watson, 2009). Así, el cuidado ético de enfermería se entiende como compromiso y
reconocimiento de la fragilidad del otro, como compasión, amor, obligación moral o como
práctica moral; por tanto, el buen cuidado involucra atención de las dimensiones físicas,
sociales, psicológicas y espirituales de las personas, basadas en los componentes orientadores
de la relación enfermera-paciente (Reina y Arena, 2011).
Desde esta afirmación, la ética en el profesional de enfermería forma parte de su propia
esencia al brindar el cuidado humano expresado en una conducta soslayada en la virtud,
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principios conductuales aprobados universalmente en su formación y el fortalecimiento de la
conducta moral de sus acciones, con el propósito de desarrollar una autoconciencia desde la
integración enfermera-paciente, familiar y comunidad. En consecuencia, el profesional de
enfermería debe responder en cada situación con los conocimientos técnicos y morales, con
compasión, con competencia y con integridad personal (Guerras y Mejías, 2011).
Es evidente que el cuidado humano no es una simple emoción, preocupación o un deseo
bondadoso, cuidar es el ideal moral de enfermería, cuyo fin es proteger y preservar la
dignidad humana, implica un acto individual que uno se da a sí mismo cuando adquiere
autonomía y de igual manera es un acto de reciprocidad que se tiende a dar a cualquier
persona que requiere de ayuda para asumir sus necesidades vitales.
Igualmente, la esencia de ser enfermera aporta una fuerza inspiradora y un deseo ferviente
de trabajar y luchar por el bienestar de los otros, es plasmar sus anhelos e intereses en el
cuidado de la vida del ser humano. Cuando la vocación de ser enfermera es parte de su vida,
brindar una atención con calidad humana no se considera una exigencia, sino una necesidad
apremiante que germina de su ser. Desde este punto de vista, el cuidado humano requiere una
formación que no solo sea científica, académica y clínica, sino también con un fuerte
componente humanitario y moral.
Por tanto, las instituciones educativas responsables de la formación de enfermeras, deben
velar por una formación integral de los futuros profesionales, asegurando en cada proceso los
más altos estándares científicos, tecnológicos de calidad, a través de diversos mecanismos de
evaluación continua, que permitan mejorar y contribuir a la sociedad con profesionales de
enfermería competitivos, científicos, humanos que le asignen especial atención a la vocación
y al cuidado humanizado como parte de la esencia del ser enfermera.
Conclusiones
La información compilada de todas las fuentes revisadas sobre la vocación en general, y
la vocación por la enfermería en particular, permitió concluir que la vocación es un proceso
que integra el vínculo existente entre una persona y su contexto social, potico y geográfico.
Dicho proceso comienza con el nacimiento y se extiende durante su carrera laboral, por tanto,
todas las experiencias vividas le permiten al hombre desarrollar sus habilidades y aptitudes,
reafirmando sus rasgos de personalidad y sus preferencias de trabajo. Del mismo modo, todo
proceso es dinámico y en consecuencia se producen cambios de acuerdo a las estructuras
sociales, lo que conlleva a que surjan nuevas profesiones y por ende nuevas vocaciones.
A a lo antes planteado, se suman los intereses profesionales y personales, que, sin lugar a
dudas orientan los objetivos deseados y las competencias adquiridas o por adquirir, lo que
favorece el descubrimiento de la vocación profesional.
Asimismo, se concluye que a lo largo de la historia la enfermería se ha desarrollado como
ciencia y como profesión, respaldada por un conjunto de conocimientos propios y un método
sistemático que permite determinar, organizar, realizar y evaluar sus intervenciones, lo que
le otorga sentido a la práctica al momento de resolver problemas, caso particular los de salud.
Igualmente destacan por su importancia los valores, los cuales se obtienen a lo largo de la
vida mediante la estimulación de comportamientos que ayudan al ser humano a distinguir
entre lo bueno o malo, lo que deriva en una actuación acorde a sus principios y normas éticas.
En el desempeño de sus actividades profesionales las enfermeras(os) se enfrentan
frecuentemente a situaciones donde esos valores son puestos a pruebas por el rigor de su
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trabajo, por las difíciles disyuntivas que enfrentan en la interacción con pacientes, familiares
de estos, autoridades y comunidad en general y solo con una vocación bien definida, con
valores claros y una ética de trabajo sólida pueden superar esos retos y desarrollar su trabajo
de manera efectiva y con calidad.
Finalmente, el contexto actual de la enfermería demanda un cuidado humanizado, lo que
implica, poner en juego todas las capacidades que se poseen y emplearlas en la satisfacción
de las necesidades del paciente, lo que hace que el cuidado humano brindado al individuo
sea en primer lugar empático, con compasión, con amor y con responsabilidad.
Resumiendo, debemos terminar diciendo que la profesión de Enfermera es una, donde la
vocación juega un rol vital para el éxito del trabajo y para brindar el cuidado, la atención, la
comprensión y apoyo que todo paciente espera de un profesional de la salud.
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